15 de agosto de 2011

Incertidumbre en el futuro de "Wings of War"



Como se conoce desde hace unas semanas, la compañía de juegos Nexus cierra por quiebra. Los malos resultados económicos han obligado a echar el cierre y así se ha comunicado de forma oficial. No deja de resultar paradógico que sus juegos hayan tenido un enorme éxito de ventas en estos últimos años e incluso títulos recientes se encaminasen en esa línea. Desde consagrados superventas como Wings of War y Guerra del Anillo al reciente Battles of Napoleon: The Eagle and the Lion, aunque servidor es más del Napoleon's War de Worthington Games hay que reconocer que BoN es un juegazo.

Esta situación deja en suspenso el futuro de la saga Wings of War justo cuando estaban a punto de salir nuevas series de miniaturas tanto para el juego ambientado en la Gran Guerra como el de la Segunda Guerra Mundial. A los jugadores de Wings of War nos ha sentado como un cubo de agua fría encima y por sorpresa.

Quizás el origen del problema se encuentre en el inicio de la relación de Nexus con Fantasy Flight Games. Ambas compañías han ido de la mano desde hace tiempo. Juego que sacaba Nexus era editado también por FFG y en las cajas aparecían los logos de las dos empresas. A una editorial de tipo medio como Nexus le venía muy bien la venta de licencias y soporte industrial del gigante FFG. Hoy por hoy los juegos de mesa ameritrash de mayor calidad, con decenas de miniaturas de plástico, decenas de tokens y demás; son sinónimo de FFG. Los estadounidenses tienen muy bien montado el tinglado y, como no, se hicieron con la publicación de los juegos de Wings of War.

Voces mal pensadas, o lo mismo muy atinadas, han visto cierta extraña coincidencia en esto que ha pasado con Nexus y la aparición de un anuncio por parte de FFG en el que informan de la compra de licencias Star Wars para producir dos juegos, y los que vendrán... El primero de ellos un título de cartas coleccionable por mazos, el Star Wars LCG, a imagen y semejanza de su exitoso El Señor de los Anillos LCG. El segundo, y ahí es a donde vamos, será un juego de combates  espaciales entre naves con miniaturas, muy similar a Wings of War solo que entre X-Wing y Tie-Fighter, más las naves que vayan apareciendo posteriormente. Se ha querido ver en esto más que una mera coincidencia y no son pocos los jugadores que apuntan a que así FFG se quitaría de en medio la competencia de Nexus sacando un juego casi clon del de los italianos con algunas modificaciones. Es algo que se ha estado repitiendo en varios foros dedicados a los juegos de mesa y ya se sabe que cuando el río suena... 

Ignoro hasta que punto eso pueda o no estar cerca de la verdad. Lo cierto es que Nexus cierra y FFG retira de su web los anuncios de las series de miniaturas para Wings of War que iban a salir.Parece claro que los estadounidenses no van a continuar con la serie y eso ha sido un palo para los aficionados. No obstante el principal autor del juego, Andrea Angiolino, ha afirmado en la lista de correo de WoW su intención de seguir apostando por el juego y de que sigan apareciendo miniaturas y nuevas expansiones. Ya en su día remontaron las aguas cuando sucedió algo similar con la versión en cartas del juego. Que se puedan negociar las licencias y derechos de autor con otras empresas del sector es una buena opción y permitiría que otra compañía de juegos de mesa se hiciese cargo de seguir sacando material para Wings of War.

Planteé a Edge en su foro la cuestión y rápidamente fui respondido. Para nuestra suerte, se nos informó que con Wings of War no sucede como con los juegos de FFG que edita en español Edge, sino que los acuerdos son directamente con Nexus, siendo la voluntad de la editorial poder seguir produciendo el juego en el futuro previo acuerdo con quien adquiera las licencias de ahora en adelante. La verdad es que el mensaje fue, siquiera parcialmente, tranquilizador y el no tener que depender de la decisión de FFG que ya ha confirmado abandona su producción, es una luz al final del túnel. 
Se nos informó también que a Edge aún le queda mucho material de las recientes tiradas de las cajas básicas de iniciación al juego, con lo que si aumenta el número de jugadores pues mejor aún.

Confiemos en que no a mucho tardar podamos tener más información y una solución al problema positiva para los jugadores. 

 
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19 de mayo de 2011

Tal día como hoy... 19 de mayo


Hoy se cumplen 93 años de la muerte del piloto franco-estadounidense Raoul Lufbery. Gervais como primer nombre de pila y nacido en 1885, su padre era estadounidense mientras que su madre era francesa. Ya de pequeño quedó al cuidado de sus abuelos aunque pronto marcharía en busca de aventura y con ansia de viajar para conocer mundo. Parece comprobado que sus pasos le llevaron a los Balcanes y Turquía, así como a varias localizaciones del norte de África, principalmente a Egipto, a donde volvería años después una vez que se puso a trabajar con el piloto galo Marc Pourpe, al que conoció en Indochina y con el que continuaría su periplo mundial visitando países asiáticos como India, China y Japón.  Tres años atrás, con 22 años de edad, se alistó en el Ejército estadounidense, en el que permanecería hasta 1909. 


Al estallar la Gran Guerra ambos se encontraban en Francia. Pourpe se alistó de inmediato en el Servicio Aéreo francés pero aún teniendo madre francesa Lufbery contaba con pasaporte estadounidense, con lo que no tuvo más remedio que hacer lo propio en la Legión Extranjera, si bien se le permitió acudir al frente como mecánico personal de Pourpe. Cuando el piloto francés cayó en diciembre de ese primer año de conflicto, Lufbery, conocedor de los aparatos y habiendo volado, solicitó ser piloto y obtuvo el pertinente permiso. Tras un breve adiestramiento aéreo pasó a ser designado como observador en un biplaza, aunque no tardó en poder ponerse a los mandos de su propio aparato. 

Cuando en 1916 se creó la Américaine Escuadrilla, Lufbery entró a formar parte de ella a partir de mayo al ser la unidad de voluntarios estadounidenses que, una vez en Francia, se habían alistado en el servicio aéreo, aunque es bien cierto que la mayor parte de pilotos estadounidenses que partició en la guerra lo hizo en el Royal Flying Corps. Ante las protestas alemanas por lo que entendían era una participación clara de Estados Unidos en el conflicto, se le cambió el nombre a la unidad por el que ha pasado a la historia y es realmente conocido: la Escuadrilla Lafayette, en honor al marqués de La Fayette, símbolo para los estadounidenses de la ayuda francesa en su guerra de la independencia. En la N124 pilotó Nieuport 17 y comenzaron con él sus victorias aéreas. La primera de ellas tuvo lugar el 30 de julio al derribar un biplaza alemán, lo que se repetiría al día siguiente y de forma heróica pues se lanzó en solitario contra cuatro aparatos enemigos, de los que pudo derribar a uno huyendo el resto.Lufbery acabó 1916 con seis victorias y obteniendo por ello la Legión de Honor francesa. 


El resto de sus 16 victorias totales las obtuvo durante el año siguiente. Sus compañeros de escuadrilla lo apreciaban y valoraban en mucho su capacidad a los mandos del Nieuport. Era un piloto valiente y con grandes dosis de arrojo. Fue él quien adoptó a la que a la postre sería una de las mascotas de la escuadrilla, el cachorro de león al que bautizó como Whisky, el otro se llamaría Soda. El nombre no era en vano pues, al igual que a muchos miembros de la N124, le gustaba en bastante el alcohol. Como nota curiosa hay que mencionar que a él se le atribuye el cóctel Francés 75 que combina ginebra y champán y cuyo nombre se le dio por el cañón de artillería galo de 75 mm. Así mismo, Lufbery es el creador de la táctica aérea defensiva que lleva su nombre, el círculo Lufbery. La cosa es bien simple pero mortal de necesidad. Los aparatos volaban en círculos ascendentes buscándose la cola entre ellos para, al mismo tiempo que ganaban altitud, protegerse la cola. Aún hoy hay quien duda de que fuese el inventor, lo mismo que le pasa a Max Immelmann con la maniobra que se le atribuye, pero mientras no se demuestre lo contrario seguirá llamándose círculo Lufbery.

Douglas McMonagle y Lufbery (tumbado) jugando con Whisky. Al fondo el otro cachorro, Soda.

Con los Estados Unidos ya en la guerra, la experiencia y el carisma de Lufbery fueron requeridos por T.F. Dodd, general del servicio aéreo estadounidense, para que se convirtiera en instructor del escuadrón 94º, el del Sombrero en el Anillo, llamado así por el distintivo del fuselaje de sus aparatos. Dichos aviones fueron Nieuport 28, ya superados entonces por los SPAD y precisamente por eso no queridos por los franceses con lo que fueron entregados a la Fuerza Expedicionaria de los Estados Unidos.  Allí, el por entonces ya mayor Lufbery, tendría bajo sus órdenes al que luego sería gran as estadounidense Edward Rickenbacker. A pesar de las dificultades con los suministros y la escasez de munición, Lufbery logró dos nuevas victorias en abril que no le fueron otorgadas al no poder confirmarse los derribos. No obstante poco más podría hacer ya que no pudo disfrutar mucho tiempo de su labor en el 94º. En la mañana de aquel 19 de mayo de 1918 protagonizaría su última pelea de perros. 

Lufbery regresaba de una escapadita en motocicleta cuando observó como un Albatros alemán que fotografiaba la zona del aeródromo de la escuadrilla había sido interceptado por uno de sus pilotos que había despegado a toda prisa con tal objetivo. No obstante el piloto estadounidense se hallaba en problemas, parecía tener problemas con las ametralladoras y el cazador se convertía en presa. Sin pensarlo dos veces aceleró su motocicleta hasta su avión, saltó a él y despegó. No pregúntó por el estado del aparato, ni por las municiones que portaba, una única idea pasaba por su cabeza: derribar el avión alemán y salvar la situación. Se ha afirmado que el no contar aún con victorias desde que se encontraba en el 94º unido a la frustración por los dos derribos no confirmados por haber caído los aparatos en el lado alemán pudieron hacerle querer correr al combate. Lo cierto es que no fue una decisión acertada el hacerlo de forma tan precipitada. Apenas unas ráfagas contra el enemigo y se le encasquilló el arma. Mientras se apuraba por solventar el revés, mantenía la distancia y maniobraba para impedir ser alcanzado por el aparato enemigo. Justo cuando de nuevo comenzaron a funcionarle las Vickers su Nieuport 28 comenzó a arder alcanzado por el Albatros. Lufbery comenzó a volar recto por lo que todos en tierra se temieron lo peor, peroeso no llegaría hasta unos segundos después cuando el cuerpo del piloto se precipitó hacia tierra ante el grito apagado de los miembros del escuadrón, impotentes ante lo que contemplaban. Es imposible saber si se tiró o se cayó. referencias a las propias palabras de Lufbery aún en vida defendiendo la posibilidad de contener e incluso apagar un incendio en pleno vuelo maniobrando podrían defender la tesis de la caída, mientras que otros argumentan que quizás pensó en acertar a caer sobre un pequeño arroyo en la posición donde se encontraba al norte de Nancy. Esto último se antoja harto improbable habida cuenta de la altitud (entre 200 y 300 metros en ese momento) y la velocidad del Nieuport 28 (unos 120 km/h.). Quizás la desesperación ante una muerte quemado le hiciese saltar pero perfectamente pudo caerse mientras trataba de apagar el fuego. 


Tanto Estados Unidos como Francia lloraron la pérdida del as. Lufbery se había convertido por méritos propios en un emblema y en líder indiscutible de sus compañeros. Su experiencia transmitida sirvió a otros pilotos para mejorar y ser dignos sucesores, como es el caso del mencionado Rickenbacker. Lufbery fue en primera instancia enterrado con honores en un funeral multitudinario en el cementerio francés para pilotos de Sebastopol, pero posteriormente su cuerpo fue trasladado al Memorial Lafayette creado en París en honor de la unidad. 


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14 de mayo de 2011

Propaganda de guerra


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10 de mayo de 2011

"Biggles. Ases del aire. La escuadrilla de los Camel"


Reconozco que hasta que hace unos días cuando me topé con el libro, lo compré y me lo leí, no tenía la menor idea de que existiese este autor y la saga de novelas. Fue ver la portada y quedarme un poco a cuadros, ciertamente sorprendido, pues lo último que esperaba encontrar era una novela actual sobre aviones de combate de la Gran Guerra. Seamos sinceros, novela histórica sobre la Segunda Guerra Mundial hay a mansalva, pero sobre el conflicto mundial anterior no podemos decir, ni mucho menos, lo mismo. Tomé el libro en mis manos y corrí a ojear su contraportada para informarme sobre un libro que, pusiese lo que pusiese ya sabía que iba a salir de allí con él. Está la cosa como para prescindir de lo poco que se escribe sobre este tema... Fue entonces cuando me llevé sorpresa doble, de una parte no se trataba de una novela actual sino que data de los años 30, del otro que no es novela única sino que forma parte de una serie con el mismo protagonista ¿será pues el primero de muchos otros? Supongo que todo dependerá de las ventas, pero vayamos por partes. 


Lo primero que me gustó fue que la novela fue escrita en 1932, lo que le daba una proximidad cronológica a la Gran Guerra suficientemente importante como para que las referencias a los aviones y las experiencias en el combate aéreo fuesen realistas y sin aditivos de décadas posteriores, enturbiados por conflictos posteriores y la propia evolución tecnológica y lingüística de la vida. Uno podría pensar que esa misma virtud podría ser un gran inconveniente, pues mientras que hoy en día cualquier ciudadano de a pie tiene acceso a completa y exahustiva información sobre casi cualquier aspecto militar actual y pasado, para 1932 no cualquier persona, por muy novelista e investigador que fuese, tenía por qué saber sobre aviones, guerra aérea y vida en el frente. Perfectamente podría haber mucho de inventado para cubrir carencias y desconocimientos. No existe esa posibilidad pues en la contraportada se nos deja claro que el autor, William Earl Johns, fue piloto militar durante y posteriormente a la Gran guerra, hasta 1927, incluso en la portada se refieren a él como Capitán W.E. Johns. Dicha graduación, como luego averigüé, no es correcta, pero el que fuese piloto de combate es en sí mismo una garantía de que la persona que escribe ha participado y conoce bien eso de lo que habla en sus escritos. No cabía en mí de gozo. 

Hay que especificar que Biggles. Ases del aire es el nombre de la saga y que La escuadrilla de los Camel es el título de esta, esperemos que, primera novela. Lo de Biggles viene porque el hilo conductor de todas las novelas es su protagonista, el capitán James Bigglesworth, cuyas aventuras comenzarían como tierno adolescente en 1917 y concluirían, tras 96 libros (sí, noventa y seis), tras la Segunda Guerra Mundial.  Parece ser que el británico W.E. Johns sí que fue piloto aliado, algo demostrado, con lo que tuvo su adiestramiento por breve y escueto que fuese ya para el final de la contienda, así como su experiencia de guerra. No obstante, él mismo ya deja claro en la introducción de la novela, fue poco tiempo. Estuvo sirviendo durante toda la contienda pero en infantería y en el frente oriental, concretamente en los Balcanes llegando a participar en el fiasco aliado de Gallipoli. No es hasta finales de 1917 cuando aprende a volar e incluso se le da una plaza como instructor de vuelo en una base del norte de Inglaterra. En el verano de 1918 lo largan para el frente occidental pilotando DH4 tras una no demasiado exitosa labor como instructor en la que protagonizó varios accidentes. A las seis semanas su aparato es derribado falleciendo su artillero pero logrando él atterrizar para ser hecho prisionero. Mucho bajage no parece pero tampoco podemos negarle que fuese piloto, que combatiese en el frente occidental y que adquiriese conocimientos sobre la vida de los pilotos, las instalaciones, los aviones, las anécdotas que se contaban entre ellos, etc. De hecho, comienza el libro justificándose como tal y relatando varias anécdotas, no protagonizadas por él, para transmitir al lector los riesgos y la caballerosidad de la lucha en los cielos. Permaneció recluído hasta el final de la guerra que, por suerte para él, no iba a tardar en producirse.


El libro ha salido en cartoné, el cual tratándose de Edhasa no suele ser malo. Cuenta con 253 páginas de las que las diez iniciales son la mencionada introducción histórica para quedar el resto organizadas en 17 capítulos. Quién espere encontrar en La escuadrilla de los Camel una novela histórica se equivoca de parte a parte. Es lo que el autor quiso que fuese, una novela juvenil de aventuras. Se busca, ante todo, entretener y transmitir las correrías del protagonista batiéndose el acero en los cielos del frente occidental. No hay referencias técnicas ni los personajes evolucionan psicológicamente. De hecho los capítulos podrían perfectamente tener distintos protagonistas sin que la obra se resintiese pues cada uno de ellos es independiente del resto, no se trata de una historia argumental con planteamiento, nudo y desenlace; sino una suma de aventuras de joven capitán Biggles. Es cierto que hay compañeros suyos que se repiten, el escuadrón 197º es siempre el mismo así como sus aparatos Sopwith Camel, pero salvo eso no es una novela como tal. Me pareció leer por alguna parte que en origen se vendía en entregas semanales, con lo que eso podría explicar perfectamente el por qué de este formato, pero no estoy seguro de si fue así. Biggles es un héroe, para eso es una novela de aventuras, pilota más que bien y es capaz de llevar a cabo las misiones más arriesgadas, además de idear los planes más temerarios con tal de cazar a sus enemigos vengando a los compañeros caídos. Eso puede chocarnos de inicio pero si, como digo, tenemos siempre presente que es una saga de aventuras con las dosis justas de realismo histórico y altas partes de inventiva propia de las series aventureras tan estiladas por entonces; evitaremos decepciones innecesarias. Los capitulos, por lo demás, son bastante breves y completos. La media es de catorce-quince páginas por capítulo y comienzan, se desarrollan (lo que puede desarrollarse una historia contada en quince páginas) y concluyen. 

Me da que Johns no pensaba que fuese a salirle bien el escribir porque el libro nos cuenta esas aventuras hasta que llega el armisticio, con lo que entiendo debió ser ideado como obra única. Debió ser el éxito que tuvo lo que le animó a recuperar la figura de Biggles generando para él nuevas aventuras. Esa debe ser la razón que lo fue llevando a distintas partes del paneta y lo hizo protagonizar las más increíbles aventuras. Un simple vistazo a las portadas de los libros de la serie permite comprobarlo. En alguno se le ve incluso luchando contra un cangrejo gigante... Por supuesto y por todo lo dicho, su lectura no es comparable a la que se hace de Las águilas azules de Hunter, por citar un ejemplo (novela que tendrá su propia entrada como no podía ser de otro modo, todo a su tiempo), pero bueno, al menos por lo leído en este La escuadrilla de los Camel podemos decir que es bastante correcto, limitándose a aventuras, sí, pero creíbles para lo que sucedió en la guerra aérea de 1917-1918. Yo al menos me lo he pasado bien leyendo el libro y confío en que Edhasa saque nuevas entregas de la saga. No está el panorama editorial de la Gran Guerra tan holgado en general ni la guerra en el aire en particular como para permitirnos ser demasiado exigentes con algo que desde su misma concepción no pretendía sino hacer lo que hace, entretener y sacarnos una sonrisa.
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7 de mayo de 2011

Tal día como hoy... 7 de mayo


Hoy es el aniversario de dos sucesos relacionados pero, al mismo tiempo, opuestos tanto en su sino como en lo que significó para Gran Bretaña y sus ciudadanos. El 7 de mayo se recuerdan dos hechos, la caída de un héroe y el nacimiento de otro. Ambos británicos, ambos pilotos, ambos ases. 

Corría el año 1917 y la guerra aún no mostraba signos de concluir. La lucha en los cielos del frente occidental había llegado a cotas hasta entonces no alcanzadas. Era un 7 de mayo y dos pilotos se disponían a encarar un nuevo día, el que a la postre iniciaría la fama de uno y el que acabaría con la gloria del otro. Los pilotos, miembros ambos del Royal Flying Corps, volaban ese día a los mandos del mismo modelo de aparato, un Nieuport 17, si bien el más joven venía en las últimas semanas pilotando un SE5a. Uno de ellos pertenecía al escuadrón 56º mientras que el otro al 40º. El primero contaba con 20 años, el segundo a punto de cumplir los 30. Sus nombres: Albert Ball y Edward Mannock. El primero moriría, el segundo iba a derribar su primer aparato de muchos.

Ball y Mannock

Albert Ball era para entonces un piloto adorado en toda Gran Bretaña. Era joven, apuesto, tímido y temerario en combate, incluso tocaba el violín. Los ingredientes necesarios para que la prensa de la época se volcase con un piloto. Ball gustaba de volar solo y acometía infinidad de acrobacias en el aire que desconcertaban a sus enemigos, incluyendo el volar en línea recta contra los aparatos enemigos "jugando" a ver quién se apartaba primero. Ball solía ganar ese arriesgado juego logrando así derribar a varios de sus oponentes. Apenas hacía un año que había logrado su primera victoria y ya sumaba la nada despreciable cantidad de 44 derribos enemigos, 30 de los cuales logró en apenas tres meses durante la campaña del Somme. Ball era el arquetimo de caballero del aire, siempre con un estricto código de honor, sin cntemplar la posibilidad de huir de un combate igualado y mostrando clemencia del enemigo cuando no podía seguir luchando. Concentrado en las luchas aéreas, no cejaba en ningún combate por lo que no fueron pocas las ocasiones en las que se quedó sin munición. Inclusó llegó a retar a pilotos enemigos a los que había visto huir de la batalla para continuar luchando al día siguiente. Fue, además, el primer piloto británico en conseguir tres victorias en una misma misión. La prensa lo adoraba y, por ende, la ciudadanía británica. Todo un héroe para la causa bélica del imperio al ser, en esos momentos, el mayor as que tenían en el frente con esas 44 victorias. 

Albert Ball

En el otro extremo de la fama y la gloria se encontraba Edward Mannock. La guerra no había empezado bien para él. Trabajando para una compañía telefónica británica en lo que hoy es Turquía fue detenido y encarcelado por el gobierno otomano, no siendo liberado hasta 1915 tras meses en los que sufrió multitud de privaciones, agresiones y vejaciones. Puede que eso le hiciese a partir de entonces contar con un fuerte carácter y llegar a convertirse en el piloto británico más agresivo de todos en vuelo. Alistado para el esfuerdo bélico, fue destinado primero al cuerpo médico y después al de ingenieros pero pronto sintió deseos de pilotar aviones de combate, cosa que consiguió en 1917. Lo curioso es que Mannock tenía limitada la visión del ojo izquierdo desde su infancia, con el que apenas veía nada. Se las apañó para que no se le notase y logró pasar las pruebas de adiestramiento como piloto. Tanto si los instructores realmente se percataron como si no, pues ciertamente para 1917 ya no se tenían tantos remilgos por la falta de pilotos en el frente, de habérsele impedido volar en aquel momento, el imperio británico habría perdido al que iba a convertirse en su mayor as de la guerra, pues Mannock iba a llegar a las 61 victorias.

Mannock a los mandos de un SE5a en 1918

Mannock, como todos los pilotos británicos, estimaba en mucho a Ball y soñaba con emular sus gestas. Aquel lluvioso 7 de mayo se entremezclarían los sentimientos de triunfo y lamento. Ball pilotoaba, como decía, un Nieuport 17 en el sector de Arrás cuando su escuadrilla, formada por una docena de aparatos con pilotos bien experimentados del 56º se topó con una formación de Albatros D.V alemanes perteneciente al Jasta 11. Comenzó entonces una encarnizada pelea de perros entre las abundantes nubes y en la que Ball parace ser que derribó un aparato pero que no le sería contabilizado finalmente en el caos de aquella tarde. Entre los pilotos alemanes se encontraba Lothar von Richthofen, hermano menor del Barón Rojo, que por entonces contaba con 18 victorias pero habiendo logrado la primera de ellas apenas cinco semanas atrás, lo que nos dice bastante de la calidad como piloto del as alemán. En esa encarnizada lucha, Lothar derribó dos aparatos británicos ascendiendo su cuenta de victorias hasta las 20 y quiso el destino enfrentar entonces a ambos pilotos de forma fatídica. Según las crónicas, los aviones estuvieron maniobrando entre las nubes buscándose la cola pero, entre maniobras y acciones evasivas, en un momento determinado y por efecto de las nubes, los aviones se tocaron en el aire. El menor de los Richthofen perdió altitud de forma inmedita y luchó por controlar los mandos de su Albatros, con los que finalmente se hizo logrando aterrizar sano y salvo. La suerte de Ball fue bastante distinta. Según la versión inicial, su Nieuport cayó por el choque a tierra estrellándose en territorio alemán y provocando la muerte de Ball. Por eso se quiso conceder la victoria por ese derribo a Lothar, pero posteriormente se ha argumentado que se vio el aparato salir de las nubes sin excesivos daños y perderse posteriormente en otra formación nubosa. Se piensa que podría haber sobrevivido al choque pero ser derribado por fuego antiaéreo alemán. 

Ball en combate con su Nieuport


Fuese de un modo u otro, mientras en la distancia Edward Mannock lograba destruir un globo alemán obteniendo su primera victoria iniciando así su carrera hacia la cúspide para llegar a convertirse en el as de ases británico, el que en ese momento ocupaba tan distinguida posición encontraba la muerte. Cuentan que, al enterarse de la noticia, Mannock lloró por Ball, tanta era la admiración que sentía por su compatriota. Aquel 7 de mayo de 1917 una estrella caía del firmamento aliado para iniciarse, paradógicamente, el encumbramiento de un nuevo astro entre las filas de pilotos británicos. 

 
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3 de mayo de 2011

Air Conflicts: Secret Wars


Procuro estar al tanto de las novedades en videojuegos tanto para PC como para mi blanquita (Xbox 360 para los profanos) y, mea culpa, reconozco que me centro sobre todo en los RPG, en los estratégicos y los shooters, más algún deportivo que me llame la atención o se centre en algún deporte que me apasione, caso de la serie Madden NFL. Me encanta el football, seguidor de los Philadelphia Eagles que, reconozcámoslo, no están teniendo los resultados esperados en las últimas temporadas. Al menos solemos llegar a wild cards quedando a un paso de las finales de Conferencia, pero en fin... Fly Eagles Fly! (no me he podido resistir). El caso es que a los simuladores no les suelo echar mucha cuenta porque últimamente no hay ninguno que me haya llamado la atención. Las excepciones han sido Forza Motorsport 3 y Formula 1 2010, que con el volante inalámbrico son una auténtica gozada. Quizás por eso se me pasó una noticia con la que me he topado hoy sin esperarla: este mismo mes de mayo sale a la venta un simulador de aviones de combate de ambas guerras mundiales: Air Conflicts: Secret Wars


Solo hay que echar un vistazo a la portada y al trailer, que colocaré al final de la entrada, para darse cuenta de que el juego se centra en la Segunda Guerra Mundial. No es algo ilógico ya que suele ser mucho más atractivo ese segundo conflicto de cara a los posibles compradores, pero por lo menos incluyen la Gran Guerra, que no viene mal. A servidor, como le "gustan" ambas guerras no le hace ascos por esa parte.

Habrá un total de medio centenar de misiones repartidas por las siete campañas que van en el juego, misiones que serán bastante variadas, desde bombardeo hasta peleas de perros pasando por labores de escolta y ataque a objetivos en movimiento como covoyes terrestres y navales. Aunque lo venden como simulador tiene toda la pinta de ser bastante arcade, que no es que sea algo malo pero entiendo lo hará bastante sencillote en el manejo de los aparatos. No creo que el realismo sea una de sus bazas, pero solo es una suposición puesto que, evidentemente, no he podido probarlo. 



Un punto a su favor es el buen aspecto gráfico que presenta, al menos a juzgar por el trailer y las imágenes que hay en Internet. Se aprecian soldados de infantería marchando por el frente mientras los aviones sobrevuelan la zona. La calidad de paisajes rurales, urbanos y de vehículos como navíos y tanques es bastante aceptable, lo que anima a darle una oportunidad, máxime si cuenta con demo, algo que no he podido averiguar y que estaría la mar de bien. Parece ser que tendremos a nuestra disposición un total de dieciséis aviones, de los que solo dos serán del periodo 1914-1918. Del lado alemán el Albatros D.V y del lado aliado el Sopwith Camel. Confiemos en que aumenten esa cifra.

Lo que me hace dudar de su calidad como juego en sí y el sospechar que sea más arcade que simulador, es el hecho de que para consolas no sale a la venta en tiendas sino mediante la adquisición online, en el caso de la banquita estará disponible en el Bazar del Live. Conste que tengo bastantes juegos del Bazar y muchos son una pasada. Incluso algunos versión de juegos de mesa, de los que soy buen aficionado, caso de Los colonos de Catan, Carcassonne y ¡Aventureros al tren! Pero precisamente los juegos del Bazar (los clásicos en descarga no, claro está) suelen ser eso mismo, arcade. También es cierto que de aquí en adelante van a ir saliendo en el Live juegos de buena calidad para descarga, por ejemplo uno que bajé hace poco y que está bastante bien, Torchlight, así como el Dungeons & Dragons Daggerdale, que tengo enormes ganas de probar. Puede que Air Conflicts se encuentre dentro de ese grupo de joyitas, quién sabe... 



El caso es que no tendremos mucho más que esperar puesto que se espera esté disponible, como decía, para este mismo mes de mayo. Para ir abriendo boca, y mientras cruzo los dedos deseando haya una demo previa que poder probar, el trailer oficial del juego.




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2 de mayo de 2011

Combates épicos: William Barker.

Inicio con esta entrada una nueva sección del blog a la que llamaré Combates épicos. A lo largo de la Primera Guerra Mundial se dieron en el aire millares de combates, raro era el día en el que no trabasen lucha aviones de ambos bandos. Algunos de los ases del conflicto consiguieron la mayoría de sus victorias en un lapso de tiempo muy reducido con amplios momentos de sequía previos o posteriores. Esto nos demuestra que un piloto podía no haber tenido suerte en un año pero en cuestión de dos semanas ser reconocido as. Pero dentro de ese maremagnum de enfrentamientos en determinados momentos se produjeron combates que no pueden sino calificarse de épicos por verse un piloto enfrentado no ya al duro sino de la guerra en el aire tratando de derribar al enemigo y evitando ser derribado, sino inmerso en una lucha suicida en inferioridad de condiciones y con un pronóstico bastante negro.


El primero de estos combates épicos de los que quiero hablar tiene como protagonista al piloto canadiense William George Barker. Había nacido en 1894 en Dauphin, una pequeña población de la provincia de Manitoba, en una familia de granjeros. Baker era un apasionado de los caballos y del tiro con rifle, destacando en ambas disciplinas, lo que le hizo ganarse el pan como cazador primero y alistarse después en la milicia siendo incorporado al  32º de Caballería Lígera canadiense. Para cuando estalla la guerra es incluído en el 1º de Fusileros de la caballería canadiense en el seno de la Fuerza Expedicionaria que dicho país envió a Francia en apoyo británico. Barker había quedado impresionado por los aviones desde que contemplase exhibiciones aéreas en 1910 y 1914, con lo que una vez en el frente quiso probar suerte y al inicio de 1916 solicitó su traslado al Flying Corps, donde pasó el año como observador en biplazas RAF BE2 sirviendo en tres escuadrones distintos: el 9º, el 4º y el 15º. En verano protagonizó dos supuestos derribos de Roland CII que no pudieron ser confirmados y que, por tanto, no le fueron contabilizados como victorias. No obstante poco después se resarció parcialmente gracias a que localizó una formación alemana de 4.000 soldados organizando una contraofensiva en el Somme, acercándose a Beaumont-Hamel. Inmediatamente se pusieron a sobrevolar la zona y a notificar al mando en tierra la situación, gracias a lo cual la artillería aliada pudo repeler el peligroso ataque enemigo. Esta acción le valió la Cruz Militar, que le sería concedida un par de meses después, en enero de 1917. 

Precisamente el nuevo año le hace sentir la necesidad de dejar de ser observador y pasar a pilotar aviones. Por ello, Barker aprovecha una estancia en Inglaterra para asistir a clases de vuelo. No obstante, continuaba de servicio por lo que tuvo que alternar durante medio año su instrucción como piloto con la realización de misiones como observador en biplazas, tanto BE2 como también en RE8. En este periodo reclamó dos nuevos derribos enemigos que tampoco le fueron concedidos pero, como si se estuviese repitiendo el año anterior, una valerosa y arriesgada acción sobre las líneas enemigas en labores de observación para la artillería le valió su primera barra en la Cruz Militar.Finalmente sus esfuerzos tienen premio.Concluye el adiestramiento y se le ofrece puesto de piloto pudiendo elegir entre el escuadrón 28º de Camel y el 56º de SE5a. Barker lo tiene claro, adora los Sopwith y se decanta por el primero. No iba a ser mala elección a juzgar por las 46 victorias que iba a lograr a los mandos de un Camel entre octubre de ese año y septiembre de 1918. 

En noviembre el escuadrón es trasladado al frente italiano junto a otras tres para ayudar a Italia tras la derrota de Caporetto frente a los austriacos. Allí obtuvo el mando de la escuadrilla C del 28º y empezó a sumar victorias a buen ritmo, además de protagonizar algún suceso pintoresco como el que llevó a cabo el 25 de diciembre en compañía de otro Camel pilotado por el teniente Harold Hudson. Juntos atacaron el aeródromo de Motta destruyendo un hangar, dañando a cuatro aparatos en tierra y lanzando una pancarta con el texto Feliz Navidad. Como esto suponía la ruptura de la tradicional tregua no oficial que había estado existiendo cada año en época navideña, los austriacos montaron en colera organizaron un ataque contra el aeródromo de Istriana, pero Barker y sus compañeros del 28º despegaron para interceptarles y echaron a tierra media docena de aparatos atacantes. La casualidad hizo que regresando a la base se topase con una formación de bombarderos Gotha sin escolta. Barker se lanzó contra ellos ametrallando al que iba en cabeza. Rápidamente los bombarderos dieron media vuelta de regreso a territorio austriaco. Pasó las semanas siguientes aumentando su lista de victorias a costa de albatros y globos enemigos, pues Barker también destacó destruyendo aerostatos, de los que se anotó un total de 9. Lejos de las cifras de los grandes destructores de globos pero una cifra importante no obstante. Mención especial merece la jornada del 12 de febrero de 1918 en la que el piloto canadiense abatió nada menos que cinco globos. Dejando aparcado para un futuro el duelo con el as austriaco Frank Linke-Crawford en mayo, ya que me gustaría contar con una sección específica para duelos individuales entre ases, la experiencia italiana se saldó con un bagaje más que positivo. Esto le permitió conseguir la segunda mayor condecoración posible, la Orden del Servicio Distinguido, a la que al poco tiempo le ñadió una barra. Barker era por entonces, y por derecho propio, toda una leyenda a ambos lados del frente, siendo nombrado mando del escuadrón 136º que empleaba Bristol pero negándose él a abandonar su Camel, por lo que continuó pilotando su aparato preferido en la nueva unidad, licencias de as y por ser el jefe, claro está.

Y es entonces cuando llegamos al combate épico que protagonizó en octubre de 1918. Barker había sido requerido de vuelta a Inglaterra para ponerse al frente de una escuela de instrucción habida cuenta de la gran experiencia con la que contaba y que, sin duda, serviría a los reclutas. Esto a priori puede parecer absurdo ya que donde interesaba tenerlo era en el frente pero pensemos que 1918 ya no se dedican meses y meses a adiestrar pilotos. Reponer un avión era relativamente fácil pero sustituir a los pilotos abatidos estaba convirtiéndose en un problema. Por eso los reclutas apenas pasaban tiempo aprendiendo a volar y eran enviados rápidamente al frente, con lo que contar con la experiencia de ases como Barker en escuelas de adiestramiento suponía un plus. Antes de marcharse quiso probar en el frente francés el nuevo caza, el Sopwith Snipe. Amante del Camel como era, no pudo sino alabar la calidad y mejoras con las que contaba el nuevo aparato, con lo que se dedicó a probarlo durante varios días en los que no se topó con aviones enemigos. De haber sabido lo que le estaba por venir habría seguramente preferido encontrarse a los enemigos poco a poco en aquellos días.

Nos encontramos con Barker a los mandos de su Snipe un 27 de octubre de 1918 y en la zona boscosa de Mormal, al norte de Francia, en el sector canadiense. Quizás por acortar camino a su destino en línea recta se internó en territorio alemán. Al poco se dio cuenta de que un biplaza enemigo volaba cerca suyo, concretamente se trataba de un Rumpler C. No dudó y se lanzó a por él. Puede que producto de su autoconfianza por tantas victorias, por estar concentrado en acabar con el Rumpler C o por no calcular bien su posición, acabó derribando el aparato enemigo pero se topó con una gran formación de Fokker. Las fuentes difieren mucho al respecto de cuantos enemigos eran. Se sabe que formaban parte de los Jasta 24 y 44, pero mientras en unos documentos se mencionan hasta 60 aviones, lo que parece excesivo, en otros se reduce a entre 20 y 30 aparatos, que no obstante era una proporción bestial en contra del piloto canadiense. Tratñandose de cuatro enemigos ya puede suponer un reto imposible, enfrentarse a una veintena o más de aviones de combate cuya única meta es derribarte seguro que invitaba a cualquiera a salir de allí a toda velocidad. Pero Barker no era cualquiera. Se armó de valor y plantó cara a los Fokker. La cosa pintaba mal pero es que a las primeras de cambio uno de los Fokker se puso a su cola, ametralló el Snipe de Barker y le hirió en una pierna. Ahora seguía en enorme inferioridad numérica y se encontraba herido de gravedad. El Sopwith se revolvía en el cielo como una fiera que lucha por su supervivencia, rodeado por todas partes y con las trazadoras surcando los aires desde todas partes. Apenas había tiempo para fijar enemigos y lanzar alguna ráfaga pero Barker se las apañó para echar a tierra un Fokker. Nuevas ráfagas enemigas, virajes y giros cerrados. Un piloto alemán tiene suerte y alcanza de nuevo el Snipe hiriendo a Barker en su otra pierna. Este se rehace y apretando los dientes (supongo) busca algún objetivo y encuentra un Fokker a tiro, dispara y acierta, otr enemigo menos. Quedan demasiados y se obstinan en acabar con él. Barker pierde mucha sangre y nota como, poco a poco, las fuerzas le abandonan. Pero es un as y no puede permitir acabar así, venderá cara su vida. Maniobra febrilmente y, contra todo pronóstico, consigue disparar con efectividad contra un tercer Fokker hiriendo a su piloto y dejándolo fuera de combate. Los demás Fokker se quedan a la expectativa, la cara de sus pilotos debía ser todo un poema, mecla de asombro e incredulidad. Barker aprovecha la situación y encuentra un hueco por donde escapar, una rendija entre la maraña de enemigos. Pone rumbo a territorio aliado y los Fokker prescinden de perseguirle, a ver quien era el valiente que se atrevía... Gravemente herido en ambas piernas, con el Snipe tocado y agotado física y mentalmente, Barker es capaz de alcanzar suelo francés y realizar un aterrizaje de emergencia que acabó con su avión estrellado pero salvando la vida. Fue rescatado de entre los restos de su aparato y trasladado de urgencia al hospital de campaña.

Barker con William Bishop, el mayor as canadiense de la guerra.

 Su gesta le hizo ser merecedor de la mayor condecoración posible concedida por el imperio británico, la Curz Victoria, aunque se tuvo que retrasar la ceremonia varios meses hasta su recuperación pues no podía ni levantarse de la cama por culpa de las heridas recibidas en el combate. Si ya era todo un héroe su fama ascendió a las más altas cotas de gloria nacional en Canadá y en todo el bando aliado. Fue su último combate, sí, pero menudo combate. Barker fue el piloto canadiense más condecorado de la guerra, sumando a las mencionadas medallas la Cruz de Francia y varias condecoraciones italianas por sus acciones en dicho frente. Merece el honor y la fama que obtuvo por todas sus acciones en la Gran Guerra pero sin duda debemos destacar aquella jornada del 27 de octubre, aquel combate épico.

 

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1 de mayo de 2011

Maletín para transporte de miniaturas

Una de las mayores preocupaciones que tiene cualquier jugador cuando cuenta con un título en el que hay miniaturas y necesita transportarlo a un club, casa de algún amigo..., es disponer de algún sistema de transporte ordenado y seguro para la integridad de dichas miniaturas. Opciones hay muchas y muy diversas, desde quienes recurren a cajas con algodón donde se van colocando las miniaturas hasta jugadores que recurren al papel higiénico, pasando por manitas que se construyen sus propios maletines con cajas de herramientas, láminas de foam o espuma, cutter y pegamento. El caso es que poseo la caja básica para miniaturas de Wings of War, la Deluxe Set que se llama la moza, y con lo que viene en ella hay para echar partidas muy interesantes puesto que se cuenta con cuatro miniaturas de avión con sus respectivos mazos de maniobra, los mazos de daño y la regla. Lo justo para que de dos a cuatro personas jueguen la mar de bien. El problema llega cuando el juego te engancha y empiezas a adquirir nuevas miniaturas con las que jugar batallas en las que haya varios aparatos por bando. Y si ya hay que trasladarlas a algún sitio... Houston, we've had a problem here.


 Poco a poco la colección va creciendo (clic en las imágenes para ampliarlas).

Yo disto mucho de ser ducho con las manualidades salvo si le pongo tiempo e interés como con el pintado de miniaturas o alguna maqueta que tengo por ahí, una pasión de años atrás que reconozco tengo muy abandonada, además de que me da bastante pereza ponerme con este tipo de cosas sabiendo que no me sobra el tiempo precisamente. Al final he recurrido a adquirir material específico en tienda especializada, concretamente un maletín de transporte con láminas de espuma troqueladas de la marca Feldherr.


El muchachote pasaría por nevera de playa si fuese de color blanco.


El maletín porta en su interior láminas de espuma que será donde coloque miniaturas, los mazos de cartas, bases y marcadores de altitud. El grosor de las paredes del maletín y el estar confeccionado con plástico del duro lo convierte en un sistema fiable y seguro para el transporte. Lo bueno es que si no se tienen suficientes miniaturas como para llenar el interior del maletón empleando todas las láminas de espuma posibles, la existencia de estas sin destroquelar se puede emplear como relleno que impida que las miniaturas queden sueltas o que se muevan.

 
Interior del maletín con las láminas de espuma.

Las láminas de espuma son de dos tipos, diferenciados por su grosor. Las más gruesas son las que destroquelamos para colocar en ellas el material de juego. Las menos gruesas son a modo de base para la anterior. He elegido las primeras con el suficiente grosor como para que las miniaturas y mazos de cartas queden alojados en su interior sin sobresalir, bien protegidos.



Las láminas gruesas vienen pretroqueladas formando prismas rectangulares de 14 x 14 mm. y adhesivo en su base. De este modo no hace falta contar con cutter, tijeras ni herramienta alguna de corte. Con los dedos se van retirando los que se desee para ir dando forma a los huecos deseados en la lámina.




Podemos retirarlos individualmente o por grupos, según los huecos que queramos crear. Lo esencial primero es pensar el esquema que va a tener la lámina para conocer las miniaturas que deseamos colocar, cartas, etc. Igualmente importante es averiguar la forma necesaria del hueco para que acoja cada miniatura, interesando que queden lo más atrapadas posible, sin holguras que pudiesen hacer que se saliese de su hueco o se moviese durante el transporte. Esto es poco probable, no obstante, ya que tendrá láminas de espuma por encima y por debajo pero aún así más vale hacer las cosas lo mejor posible, como en todo. La espuma hay que retirarla por completo, ya que la base se incorporará después ubicando debajo la lámina de menor grosor que comentaba anteriormente.




Láminas superpuestas aunque sin pegar aún.


El Spad XIII de Baracca probando medidas.

El resto simplemente es armarse de un poco de paciencia e ir retirando espuma para conformar la lámina como deseamos. En mi caso opté por colocar tres grupos de tres miniaturas junto a sus mazos y marcadores de altitud. Concretamente los tres Nieuport, los tres Spad y los tres Sopwith Camel. El proceso total apenas lleva cinco minutos, con lo que tampoco es que se tarde mucho en crear la bandeja para las miniaturas. El resultado lo muestro a continuación.



Le falta despegar los papeles adhesivos para, directamente o con ayuda de pegamento para ayudar a que la cosa quede bien sujeta, hacer una única bandeja de las dos láminas. Se trata a continuación de hacer lo mismo para el resto de miniaturas y material de juego de modo que se coloquen unas bandejas sobre las otras dentro del maletín resultando que la base de una bandeja hace las veces de cubierta de la que tiene debajo quedando todo muy bien protegido.

Considero que el maletín ha sido una buena compra, cumple su cometido a la perfección y el tiempo que se tarda en preparar las láminas para formar las bandejas y colocar todo en ellas no es ni mucho menos excesivo, todo lo contrario. Una buena opción para quienes quieran trasladar su colección de miniaturas, tanto si se trata de Wings of War como de cualquier otro juego puesto que existen maletines de diversos tamaños y láminas de muy diversos grosores. Maletines hay para aburrir, lo mismo rígidos que flexibles, en forma de "nevera" y en formato bolsa de transporte, anchos y estrechos, etc. Pero sobre todo, la tranquilidad que aporta a los viajes y el saber que se tiene todo bien recogido y a la mano de cara a cualquier partida compensa el haber tenido que optar por comprar uno en vez de hacérmelo. Queda pues recomendado.
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28 de abril de 2011

Cartas de avión para 'Dogfight'

De la mano del blog Haciendo el Friki disponemos de un archivo descargable en el que van comprimidas las imágenes de cartas para Dogfight en las que contaremos con una fotografía del modelo de avión incluyendo sus bonus o malus, así como la tabla con los datos del aparato según aparecen en el manual, páginas 56 y 57. Contando con la tabla del libro podría parecer absurdo descargar e imprimir las cartas pero una vez en juego y sabiendo los aviones que participan en una pelea de perros determinada de una partida, puede resultar de lo más útil colocar sobre la mesa las cartas de dichos aparatos con objeto de tener una idea más clara del combate y de las características de cada avión participante.

Tenemos dos opciones. La primera es que por una cara dispongamos de la fotografía y dato principal del avión con los datos de la tabla por la otra cara de la carta. La segunda opción permite disponer de toda la información en la misma cara de la carta, para quien no quiera andar volteando cartas u opte por un formato más convencional al estar este segundo grupo en un tamaño equivalente a las de las cartas de póker.

 

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Hoja de personaje imprimible para 'Dogfight'


Para los amigos interesados en participar en la partida que voy a organizar de Dogfight considero puede resultar muy útil disponer de la Hoja de Personaje para imprimir sin tener que tirar de fotocopias. Lo mismo pensó el autor del blog El dado inquieto, que se puso manos a la obra y ha elaborado la ficha en un PDF que podéis descargar haciendo clic en la imagen.



Este tipo de material también lo iré incorporando al foro en la sección de recursos del juego. 


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26 de abril de 2011

Contamos con un foro


Desde hoy contamos en el blog con un foro. La necesidad de contar con un lugar para llevar a cabo la partida proyectada de Dogfight me ha hecho crearlo, pero confío en que se le den otros muchos usos y sirva para que los amigos virtuales dispongamos de un lugar donde charlar de forma amena y distendida, así como para compartir ocio.

El acceso al foro se halla en el menú superior del blog. Confío en que sea de vuestro agrado y os registréis en él. 


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"Dogfight" en Dracotienda


Al haberos recomendado em el subforo dedicado a WoW de los foros Edge a todos los interesados en mi propuesta de organizar alguna partida online con el manual Dogfight que lo ideal es que todos tengáis un ejemplar (que además de lógico y beneficioso para todos los jugadores permite contribuir a que tan buena iniciativa de Ludotecnia siga adelante), escribí ayer un correo a Dracotienda para asegurarme de que contaban con suficientes libros en stock. Hoy he recibido respuesta y, efectivamente, disponen de suficientes libros como para atender a cuantos queráis comprar el manual. Recordad que tenéis enlace directo a la tienda en la cabecera del blog.

Aprovecho para enlazaros a una entrada a una web en donde se relata la presentación en Madrid de la serie Cliffhanger, a la que pretenece Dogfight, y en donde los presentes tuvieron ocasión de probar in situ el juego con una partidilla en la que los jugadores, a los mandos de unos Nieuport 17, tenían que ejecutar una misión de bombardeo. Incluyen una captura de la Hoja de Personaje cumplimentada para que os hagáis una idea de por donde van los tiros. 

Enlace a la entrada en el blog de Erekíbeon.


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25 de abril de 2011

Tal día como hoy... 25 de abril


17 de abril de 1918. Las fuerzas británicas y belgas establecidas en el norte de Francia junto a la frontera con Bélgica en el sector del Paso de Calais habían acogido con entusiasmo los refuerzos franceses que acaban de llegar. Los alemanes llevan tiempo presionando a conciencia en la zona de Ypres para tratar de alcanzar los puertos septentrionales franceses, algo que no iban a conseguir pues ese día 17 se logra detener finalmente el avance alemán en la línea del río Lys. Tropas belgas lanzan un ataque en esa parte del frente contra posiciones alemanas con apoyo aéreo. Aparatos Hanriot HD1 escoltan los esfuerzos en tierra de la infantería y se lanzan a dificultar las acciones del enemigo. Entre esos pilotos figura un joven de 25 años que llevaba desde 1915 preparándose para poder ponerse a los mandos de un avión de combate y desde 1917 con una frenética actividad buscando su primera victoria. El nombre de ese piloto belga era Willie Coppens, en realidad su nombre completo era Willie Omer François Jean Coppens pero lo dejaremos en el formato con el que ha pasado a la historia. Coppens pronto se topó con un par de globos de observación alemanes lanzándose contra ellos. Tal era su ansia por lograr algún derribo que no le importó carecer en ese momento de balas incendiarias. Alcanzó a ambos globos varias veces pero el no contar con ese tipo de munción ideal para echar a tierra aerostatos permitió, primero, a los ocupantes abandonarlos y ponerse a salvo y, después, que los globos tocados fuesen perdiendo aire de forma suave y lenta, cayendo despacio a suelo y siendo recogidos por los alemanes. No le concedieron ninguno de los dos como victoria, había estado tan cerca...



Pero algo tuvo que sentir el piloto belga en ese momento, algo saltó en su cabeza, que desde entonces se especializaría en ataques a globos convirtiéndose no ya en el mayor as belga de la guerra sino en el mayor derribador de globos enemigos de toda la contienda. Tal fue su obsesión con los globos que, a diferencia del resto de pilotos que alcanzaron numerosos derribos de ellos, de sus 37 victorias totales en la Gran Guerra 35 fueron globos alemanes. Coppens no tuvo que esperar mucho más para apuntarse su primera victoria en la guerra, apenas una semana puesto que el 25 de abril de 1918 svolaba en las proximidades de Sint Yoris buscando un nuevo globo. Quería resarcirse. Esta vez no iba a permitir que se le escapase vivo, en esta ocasión no habría errores ni se daría opción al enemigo. De repente un biplaza germano Rumpler a su flanco y que no lo había localizado. No lo dudó, picó hacia él y se anotó, por fin, su ansiada primera victoria.

Dos semanas después patrullaba la línea de frente entre las localidades de Zarren y Houthulst. Aquel 8 de mayo Coppens sumaría otras dos nuevas victorias y, en esa ocasión sí, a costa de un par de globos, uno en cada localidad. Su suerte había cambiado, podía notarlo y los hechos así lo demostraban. Coppens le cogió el gusto al derribo de globos, se sentía cómodo enfrentándose a ellos. Incluso han quedado recogidas en diario anotaciones en las que se cuenta como el piloto belga se dedicaba a realizar acrobacias junto a los globos enemigos, provocándolos, retándolos. Ciertamente no parece un combate justo y no lo era, pero no podemos tampoco ignorar que los globos solían estar en zona enemiga, acompañados de antiaéreos en tierra y que los tripulantes de observación portaban armas, así como que en cualquier momento podían aparecer aparatos enemigos mientras se andaba centrado en derribar un globo. Coppens lograba ese día sus dos primeros globos recoocidos de un total de 35 como decíamos antes. La otra excepción en sus 37 victorias se trato de un segundo biplaza alemán, en esa ocasión un Hannover CL el 24 de junio de ese mismo año.



El joven Willie Coppens que iniciase la guerra en un cuerpo de granaderos para pasar luego a adiestrarse para piloto primero en Inglaterra y después en Francia, empezó volando misiones en un blipaza Blériot BE2C para pasar el resto de la guerra en los mandos de Hanriot HD1, un monoplaza denostado y maltratado por los propios franceses que lo relegaron frente a otros aparatos pero ensalzado por italianos y belgas, naciones a las que se enviaron e incluso se permitió construir (caso italiano). Ambos países demostrarían que no se había sido justo con el Hanriot y que era un buen avión.

La cruzada particular de Coppens contra los globos de observación enemigos concuiría el 14 de octubre de aquel 1918. Esa mañana iba a conseguir su trigésimo séptima victoria pero a un alto precio. Sobrevolando cielo belga, en las inmediaciones de la localidad de Torhout, se topa con dos globos. Amartilla sus Vickers y maniobra contra el primero de ellos... el globo no tarda en consumirse pasto de las llamas. Coppens vuela hacia el siguiente objetivo y ataca, cuando una de las balas incendiarias le hiere gravemente en la pierna izquierda fracturándole la tibia y alcanzándole la arteria. No obstante, el piloto belga hace de tripas corazón y en semejante estado logra eludir el fuego enemigo y tomar tierra mediante un aterrizaje forzoso. Es trasladado al hospital de campaña con carácter de urgencia pero ya nada pudieron hacer por la pierna, que le fue amputada. Salvó la vida pero a costa de no volver a pilotar en la guerra.



Ningún otro piloto, aliado o de las Potencias Centrales, conseguiría arrebatarle el récord de victorias contra globos, lo que le permitió a su vez convertirse en el as de ases belga en la Gran Guerra puesto que ningún otro compatriota se acercaría siquiera a sus 37 victorias. Los restantes cinco ases belgas de la guerra sumaron entre todos 40 victorias, lo que nos da la medida del éxito de Coppens. Sí es cierto que su fama solo fue eclipsada por el también belga Olieslagers que si bien solo obtuvo seis victorias, muy lejos de las de Coppens, fue muy querido y admirado en uno y otro bando. No en vano realizó medio millar de misiones y participó en un centenar de peleas de perros. Pero de Olieslagers ya hablaré en otra ocasión, hoy rememoramos la primera victoria del mayor as aéreo que dio Bélgica en la Primera Guerra Mundial, Willie Coppens.
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24 de abril de 2011

El Sopwith 1½ Strutter llega al frente

Desde finales de 1915 los cielos estaban en manos de los alemanes. El ave de presa que sobrevolaba el espacio aéroe viendo como sus presas temían su misma sombra era el Fokker Eindekkers, amo y señor gracias a su ametralladora Spandau delantera sincronizada con la hélice. No en vano a esos tiempos se los denominó como Azote Fokker. En el bando aliado se las veían y deseaban para tratar de evitar el desastre pues las cifras de bajas iban en aumento sin poder remediarlo. La situación se palió ligeramente a finales de año gracias a que los franceses empezaron a producir sus Morane y Neuport, sobre todo estos últimos, con la ametralladora sobre el ala superior del biplano en su zona central. Así se evitaba la hélice pero resulta evidente que no era un sistema tan efectivo como el alemán. 


Mientras los alemanes se acomodaron en su posición de superioridad sin innovar o mejorar sus Fokker E., en el bando aliado finalmente lograron sincronizar la ametralladora con la hélice gracias al interruptor Vickers-Challenger. La Sopwith Aviation Company llevaba el apellido de su fundador, el ingeniero y aviador Thomas Octave Murdock Sopwith, que había sido medalla de oro en el europeo de 1910 con la selección nacional británica de hockey hielo, en la que era portero titular. Fue esta empresa aeronáutica la encargada de dar al bando aliado el primer aparato sincronizado: el Sopwith 1½ Strutter. 


El Strutter llevaba el mencionado sincronizador, lo que le permitió portar una ametralladora Vickers delante del piloto como sucedía en los Fokker. Este avión tuvo dos versiones, una monoplaza y otra biplaza, si bien la segunda fue la más utilizada. Llegó al frente a finales de abril de 1916 y de inmediato se creó una escuadrilla con objeto de escoltar  a los bombarderos Breguet y Caudron. La primera pega es que su llegada no fue al Royal Flying Corps sino a la fuerza aérea naval británica, que se había adelantado en los pedidos.  El RFC tuvo que esperar hasta agosto para poder disponer del nuevo avión de combate. El segundo problema consistía en que en la versión biplaza el depósito de combustible iba colocado justo entre piloto y artillero, aspecto sobre el que los aviadores aliados bromeaban afirmando que el diseñador del aparato tenía forzosamente que ser alemán. 


El Strutter fue entregado no solo a las distintas fuerzas aéreas británicas sino también a franceses y belgas, donde tuvo una gran aceptación y valoración por parte de los pilotos. A pesar del breve periodo de tiempo como protagonista que tuvo en el frenté, pues pronto llegaron mejores aparatos, su servicio duró el resto de la guerra y ocho pilotos del RFC (todos británicos salvo un piloto canadiense) se convirtieron en ases a sus mandos, precisamente en 1917 la mayoría de ellos y a costa de los Albatros D.III alemanes, destacando el capitánGeoffrey Cock con 13 victorias a los mandos de un Sopwith 1½ Strutter. 


Este avión fue el padre del resto de Sopwith que surcarían pronto los cielos de la Europa occidental con gran éxito. Primero habría de llegar el Sopwith Pup que, a su vez, dio origen y paso al muy valorado y reconocido Sopwith Camel así como al Sopwith Triplane, primer triplano del conflicto.  El Strutter no ha pasado a la historia como uno de los mejores aviones de la Gran Guerra e incluso en los listados de aparatos se le suele ignorar frente a sus hijos y nietos, los mencionados Pup y  Camel, pero debemos otorgarle la importancia que tuvo como precursor de una nueva era en los aviones de combate aliados y su contribución a revertir la primacía alemana en los cielos, ya inexistente a mediados de 1916. 

En el siguiente vídeo se muestran imágenes de época del Strutter, destacando la preparación del artillero justo antes del despegue. 




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Rise Of Flight: Breve descripción del Simulador.

Hola a todos, Chisco me ha dado acceso al Blog para que pueda contarles detalladamente todo lo que concierne a Rise Of Flight, en esta primera entrada comenzare con una breve descripción del mismo, para que os podais hacer una idea general del simulador.



¿Que es Rise Of Flight?.

Bueno, es un simulador de vuelo para PC, y digo simulador, porque ademas de que claramente pertenece a ese género, a las comunidades que realizan vuelos virtuales no les hace demasiada gracia que se tache de juego un titulo como este.

Rise Of Flight tiene su escenario durante el transcurso de la 1ª Guerra Mundial, así que supongo y espero que a muchos de los seguidores de este blog les llame la atención. En este simulador, podremos convertirnos en pilotos de los aviones que surcaban el cielo en aquella época, y solos o junto con otros amigos, participar en aquellas misiones tanto en el bando de los Aliados como en el de las potencias centrales.

Su web oficial es: www.riseofflight.com




¿Que queremos decir exactamente con simulador de vuelo?.

Un simulador de vuelo, es un software que procura emular de la manera mas fiel posible los procedimientos y las sensaciones de vuelo así como las reacciones de un avión en un pc u otro dispositivo informático. En el caso de Rise Of Flight, cada avión se ha creado a partir de un estudio previo sobre su modelo real, teniendo cada uno su propia cabina, su instrumental, su modelo de vuelo independiente del resto, su modelo de daños y en general, si dos aviones no tenían nada que ver en la vida real, en este simulador tampoco. Por otro lado , el simulador ha implementado los efectos del el clima , incluso a alturas diferentes, cambia la temperatura, si llueve y vuelas por encima de las nubes puedes dar con un día soleado!, y si no, no desesperes, que el clima también es variable y lo mismo deja de llover. En definitiva, que todo es muy real, desde como afecta el viento al despegar hasta el modelado de daños único de cada avión.

¿Que se necesita para volar en este simulador?.

Bueno, lo primero es un ordenador que lo soporte, a Rise Of Flight le encantan los procesadores de 4 núcleos, pero en general, creo que sus requisitos son bastante aceptables para cualquier PC que hoy tenga ya un par de añitos. Después necesitas el juego y por lo menos la primera vez que lo arranques necesitas conexión a Internet para registrarlo. Un poco mas abajo explicare como comprarlo.

¿Que modalidades nos ofrece el simulador para disfrutar de el?.

Pues podemos hacerlo de dos formas, jugando solos offline o jugando online con mas gente, para el modo individual el simulador tiene 3 campañas, una de entrenamiento donde aprenderemos las maniobras mas básicas de los aviones y luego otras dos una en cada bando de la guerra y por otro lado podremos volar misiones rápidas perfectas para probar los aviones.

Si nos vamos a la modalidad multijugador, podremos participar en dogfight o volar junto a otros pilotos en misiones cooperativas contra la IA del simulador o contra otro grupo de pilotos que también estén online.




¿Es caro?,¿Donde lo compro?,¿tiene cuotas o similar?.

Bueno, lo mejor para todo esto es ir a su web oficial http://www.riseofflight.com una vez dentro os creáis una cuenta, esto es totalmente gratuito, con esa cuenta ya podéis bajaros la demo que dura entre 10 y 15 días, así os aseguráis de que funcione bien en vuestros equipos y de paso probáis el simulador antes de comprarlo por si pudiera no gustaros, aunque si llegáis hasta este punto seguro que lo termináis comprando.

Lo siguiente es probar el simulador, para ello tras instalar la demo entráis y os identificáis con vuestra cuenta, y tendréis acceso a dogfigts online con 2 modelos de avión diferentes (el Spad XIII y el Albatros DV.a), así como a las misiones rápidas del simulador para dichos aviones, durante unos 10-15 días. Si os gusta y decidís haceros con una copia del simulador, podéis comprarlo online directamente en la web oficial, adquiriendo un Demo Upgrade, el mas recomendado en relación calidad / Precio de los que podéis encontrar en la web, es el Upgrade to Ice, que al cambio cuesta unos 35€ y trae 9 modelos de avión. No necesitáis instalar nada mas, cuando entréis con vuestra cuenta en el simulador tras la compra, tendréis activados tooodos los extras que no tenia la demo.

Por otro lado, se pueden adquirir mas modelos de aviones comprándolos aparte, no son demasiado caros, y cada X tiempo, un par de meses mas o menos, suelen hacer ofertas muy buenas, es mas, actualmente hay una en la que incluso el upgrade to ice sale mas barato aun!, y los aviones que suelen costar unos 5€ los puedes comprar por poco mas de 2€. Cada vez que compreis algo, se activara automáticamente en vuestra cuenta del simulador.

De todos modos, tener claro que para volar con los aviones que trae el Upgrade to Ice ya tenéis para rato.

En cuanto a cuotas.. no, el juego no tiene cuotas de ningún tipo, solo gastas algo mas si quieres añadir aviones que no vengan con el.

¿Es complicado?

mmm... bueno, es un simulador, si bien este no tiene dos millones de botones en la cabina, ni necesita activar 20 sistemas para despegar, pero no deja de ser un simulador, arrancar el avión, despegar, darte un paseo y aterrizar es fácil, volar en formación, pelear en una dogfight contra otros pilotos, y realizar las maniobras mas impresionantes ya requiere de algo mas de experiencia, aun así, su curva de aprendizaje es bastante suave y si das con un buen grupo de gente para jugar notaras que mejoras muy rápido.

¿Para terminar este pequeño vistazo al simulador?

Bueno, así rápidamente diré, que me parece un gran simulador, que tienen muy detallados los aviones, en el hangar podemos leer una pequeña reseña sobre cada avión y su historia, cada avión tiene varios pintados que podemos seleccionar antes del vuelo e incluso podremos crear nuestro propio diseño, aunque esto lo tratare en otra entrada de forma mas extensa.

Decir que es un simulador en continuo desarrollo, con el tiempo seguirán apareciendo nuevos aviones, y mas añadidos al simulador que lo harán mas completo y alargaran mas aun su vida.

Si os gustan Wings of War, la aviación de la WWI y queréis sentiros como auténticos pilotos no os podéis perder Rise Of flight, y como dicen que una imagen vale mas que mil palabras os dejo con unos vídeos que muestran las cualidades físicas y gráficas del simulador y un par de capturas sacadas con mi PC. Si queréis verme en el aire, yo estoy volando junto a los miembros de la Jasta69, en su web www.escuadron69.net un buen lugar para iniciarse en un simulador como este.










En próximas entradas os contare mas cosas curiosas de este gran simulador, mientras tanto, nos vemos en el cielo!
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23 de abril de 2011

"Dogfight" ¡Menuda sorpresa!


Para aquellos que no me conozcan comentaré que no solo soy un apasionado de los juegos de mesa (que no experto ni nada que se le parezca) sino jugador de rol desde hace más de veinte años, que se dice pronto (sí, uno que empezó por suerte en el mundillo rolero desde bien chavalín). Con decir que en la EGB (sí, hubo vida antes de la ESO) ya jugaba a D&D y nos montábamos también nuestras partidas de tablero, como por ejemplo de HeroQuest. Explico esta circunstancia porque el descubrimiento que he realizado me ha llenado de ilusión puesto que reune varios aspectos de mi interés y relacionados todos con este blog: las peleas de perros de la Gran Guerra. 

La editorial Ludotecnia es de sobra conocida para aquellos que gustan de jugar rol, pero de un tiempo a esta parte no estaba digamos que en la primera línea en cuanto a publicaciones y novedades.Eso ha cambiado, y para bien, gracias a una nueva serie de juegos de rol bastante económica y no por ello de baja calidad: Cliffhanger. Todo un descubrimiento.

La serie Cliffhanger va a consistir en la salida periódica (en principio mensual, ahí es nada) de un manual independiente y con ambientación única. Por lo tanto no se necesita comprar aquellos que no interesen o atraigan por su temática, aunque yo estoy seguro de que raro será aquel que se me resista, jejeje. Los dos primeros en ver la luz han sido !Gañanes¡ y Dogfight. Sí, amigos, un juego de rol para simular las peleas de perros en la Primera Guerra Mundial. Si es que es escribirlo y se me ponen los pelos de punta, juas. Fue toparme con el manual y darme un vuelco el corazón. Y lo mejor no es eso sino su precio: 3,5 euros. No es una errata, 3,5 euros es lo que cuesta hacerse con el libro. Cierto que es de pequeño formato, como de bolsillo, en rústica y en blanco y negro, pero cuenta con ilustraciones para ambientar la lectura y más de un centenar de páginas, con lo que es un precio mucho más que bueno. Un diez para Ludotecnia


En Dogfight nos vamos a encontrar todo lo necesario para rolear en el papel de pilotos de combate de la Gran Guerra, con mucha animosidad, gran valor pero una esperanza de vida de unas pocas semanas. Se nos introduce al conflicto con unas páginas dedicadas al contexto histórico y posteriormente se pasa ya a las reglas de juego. Como cualquier manual al uso, se nos indica el proceso de creación de nuestro piloto, para el que habrá que elegir nombre, nacionalidad..., los tipos de aparatos a nuestra disposición y las características de estos, así como la traducción de dichas características a valores de juego. También se nos listan las maniobras que podremos hacer en el aire para acabar con nuestros adversarios pero igualmente para evitar que nos cacen e incluso recurriendo a artimañas para lograr confundir y engañar al enemigo haciéndole creer que nos ha derribado. Y la cosa no se queda en combate contra otros aparatos sino que incluye realizar misiones de ataque a objetivos en tierra así como el que se nos dispare o llegue a derribar desde las trincheras del frente. Una gozada de posibilidades.

El juego me brinda la posibilidad de llevar a la práctica algo que estaba rumiando desde hace bastante. Desde que descubrí y empecé a jugar Wings of War, y siendo rolero empedernido, le vendo dando vueltas a la posibilidad de adaptarlo de alguna manera a partidas online mediante foro o blog, pero las dificultades son bastantes y obvias. WoW no es un juego de mesa al uso que permita un traslado fácil al pbem. Pero al descubrir Dogfight los ojos se me pusieron como platos ante la posibilidad de poder organizar partidas de rol con compañeros de la red aficionados igualmente a la Gran Guerra en el aire y a WoW. Creo que es perfectamente factible ya que un juego de rol se presta mucho más que cualquier juego de mesa a partidas por la red. 

Tanto me ha gustado encontrar este juego de rol y la posibilidad de poder organizar algo para los compis de Internet que le voy a dedicar una sección propia dentro del blog. Dogfight ¡menuda sorpresa!

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22 de abril de 2011

Tal día como hoy... 21 de abril

Cuando escribo esto ya hace una hora que hemos pasado al 22 de abril, pero no he estado en casa en todo el día y no quisiera obviar que hoy se ha cumplido el aniversario de la muerte en combate del grande entre los grandes: Manfred von Richthofen, el Barón Rojo.


Ocurría el trágico suceso un 21 de abril de 1918. Richthofen llevaba por entonces la friolera de 80 victorias, cifra no superada por ningún otro piloto, ni siquiera en los acelerados meses del final del conflicto. Por supuesto, Richthofen tendrá su entrada biográfica en exclusiva en el blog, es algo que tenía claro desde que lo creé, pero del mismo modo tuve presente que tendría que dedicar una entrada a la muerte del as alemán. Y eso debido a que aún hoy no está del todo claro el motivo de su muerte. La idea oficialmente aceptada es que su avión fue abatido en combate aéreo aquella fatídica mañana primaveral del norte de Francia, en las proximidades del Somme. Su derribo le fue atribuido al canadiense Arthur Brown, que pilotaba un Sopwith Camel. Eso ha sido tenido por cierto y sin lugar a dudas durante décadas. No ha habido libro o película sobre su figura en la que no se haya incluido esa muerte para el Barón Rojo. No obstante, en los últimos años se ha producido una investigación exhaustiva que apunta más bien a que el aparato fue alcanzado por una bala disparada por un rifle desde tierra, de manos de un soldado de infantería atrincherado. Incluso se ha apuntado a la identidad de dicho soldado, que sería el australiano William John Evans. 

Richthofen forma parte de la historia de la aviación con grandes letras doradas, del todo merecidas. Ha sido objeto de una gran leyenda y de obligado estudio por parte de pilotos de las siguientes generaciones hasta la actualidad. Digno aprendiz y sucesor de Boelcke, puso en práctica todas sus enseñanzas y generó otras nuevas desde su Jasta 2, además de liderar con éxito a la laureada JG 1 en el frente franco-belga. Pocas personas habrá en el mundo con un mínimo de cultura general a la que se pregunte por algún piloto de combate de la Primera Guerra Mundial y prescinda de mencionar a Manfred von Richthofen. 

Hoy es el aniversario de la muerte de un grande entre los grandes, as de ases. Un auténtico caballero del aire. D.E.P.


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