3 de mayo de 2011

Air Conflicts: Secret Wars


Procuro estar al tanto de las novedades en videojuegos tanto para PC como para mi blanquita (Xbox 360 para los profanos) y, mea culpa, reconozco que me centro sobre todo en los RPG, en los estratégicos y los shooters, más algún deportivo que me llame la atención o se centre en algún deporte que me apasione, caso de la serie Madden NFL. Me encanta el football, seguidor de los Philadelphia Eagles que, reconozcámoslo, no están teniendo los resultados esperados en las últimas temporadas. Al menos solemos llegar a wild cards quedando a un paso de las finales de Conferencia, pero en fin... Fly Eagles Fly! (no me he podido resistir). El caso es que a los simuladores no les suelo echar mucha cuenta porque últimamente no hay ninguno que me haya llamado la atención. Las excepciones han sido Forza Motorsport 3 y Formula 1 2010, que con el volante inalámbrico son una auténtica gozada. Quizás por eso se me pasó una noticia con la que me he topado hoy sin esperarla: este mismo mes de mayo sale a la venta un simulador de aviones de combate de ambas guerras mundiales: Air Conflicts: Secret Wars


Solo hay que echar un vistazo a la portada y al trailer, que colocaré al final de la entrada, para darse cuenta de que el juego se centra en la Segunda Guerra Mundial. No es algo ilógico ya que suele ser mucho más atractivo ese segundo conflicto de cara a los posibles compradores, pero por lo menos incluyen la Gran Guerra, que no viene mal. A servidor, como le "gustan" ambas guerras no le hace ascos por esa parte.

Habrá un total de medio centenar de misiones repartidas por las siete campañas que van en el juego, misiones que serán bastante variadas, desde bombardeo hasta peleas de perros pasando por labores de escolta y ataque a objetivos en movimiento como covoyes terrestres y navales. Aunque lo venden como simulador tiene toda la pinta de ser bastante arcade, que no es que sea algo malo pero entiendo lo hará bastante sencillote en el manejo de los aparatos. No creo que el realismo sea una de sus bazas, pero solo es una suposición puesto que, evidentemente, no he podido probarlo. 



Un punto a su favor es el buen aspecto gráfico que presenta, al menos a juzgar por el trailer y las imágenes que hay en Internet. Se aprecian soldados de infantería marchando por el frente mientras los aviones sobrevuelan la zona. La calidad de paisajes rurales, urbanos y de vehículos como navíos y tanques es bastante aceptable, lo que anima a darle una oportunidad, máxime si cuenta con demo, algo que no he podido averiguar y que estaría la mar de bien. Parece ser que tendremos a nuestra disposición un total de dieciséis aviones, de los que solo dos serán del periodo 1914-1918. Del lado alemán el Albatros D.V y del lado aliado el Sopwith Camel. Confiemos en que aumenten esa cifra.

Lo que me hace dudar de su calidad como juego en sí y el sospechar que sea más arcade que simulador, es el hecho de que para consolas no sale a la venta en tiendas sino mediante la adquisición online, en el caso de la banquita estará disponible en el Bazar del Live. Conste que tengo bastantes juegos del Bazar y muchos son una pasada. Incluso algunos versión de juegos de mesa, de los que soy buen aficionado, caso de Los colonos de Catan, Carcassonne y ¡Aventureros al tren! Pero precisamente los juegos del Bazar (los clásicos en descarga no, claro está) suelen ser eso mismo, arcade. También es cierto que de aquí en adelante van a ir saliendo en el Live juegos de buena calidad para descarga, por ejemplo uno que bajé hace poco y que está bastante bien, Torchlight, así como el Dungeons & Dragons Daggerdale, que tengo enormes ganas de probar. Puede que Air Conflicts se encuentre dentro de ese grupo de joyitas, quién sabe... 



El caso es que no tendremos mucho más que esperar puesto que se espera esté disponible, como decía, para este mismo mes de mayo. Para ir abriendo boca, y mientras cruzo los dedos deseando haya una demo previa que poder probar, el trailer oficial del juego.




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2 de mayo de 2011

Combates épicos: William Barker.

Inicio con esta entrada una nueva sección del blog a la que llamaré Combates épicos. A lo largo de la Primera Guerra Mundial se dieron en el aire millares de combates, raro era el día en el que no trabasen lucha aviones de ambos bandos. Algunos de los ases del conflicto consiguieron la mayoría de sus victorias en un lapso de tiempo muy reducido con amplios momentos de sequía previos o posteriores. Esto nos demuestra que un piloto podía no haber tenido suerte en un año pero en cuestión de dos semanas ser reconocido as. Pero dentro de ese maremagnum de enfrentamientos en determinados momentos se produjeron combates que no pueden sino calificarse de épicos por verse un piloto enfrentado no ya al duro sino de la guerra en el aire tratando de derribar al enemigo y evitando ser derribado, sino inmerso en una lucha suicida en inferioridad de condiciones y con un pronóstico bastante negro.


El primero de estos combates épicos de los que quiero hablar tiene como protagonista al piloto canadiense William George Barker. Había nacido en 1894 en Dauphin, una pequeña población de la provincia de Manitoba, en una familia de granjeros. Baker era un apasionado de los caballos y del tiro con rifle, destacando en ambas disciplinas, lo que le hizo ganarse el pan como cazador primero y alistarse después en la milicia siendo incorporado al  32º de Caballería Lígera canadiense. Para cuando estalla la guerra es incluído en el 1º de Fusileros de la caballería canadiense en el seno de la Fuerza Expedicionaria que dicho país envió a Francia en apoyo británico. Barker había quedado impresionado por los aviones desde que contemplase exhibiciones aéreas en 1910 y 1914, con lo que una vez en el frente quiso probar suerte y al inicio de 1916 solicitó su traslado al Flying Corps, donde pasó el año como observador en biplazas RAF BE2 sirviendo en tres escuadrones distintos: el 9º, el 4º y el 15º. En verano protagonizó dos supuestos derribos de Roland CII que no pudieron ser confirmados y que, por tanto, no le fueron contabilizados como victorias. No obstante poco después se resarció parcialmente gracias a que localizó una formación alemana de 4.000 soldados organizando una contraofensiva en el Somme, acercándose a Beaumont-Hamel. Inmediatamente se pusieron a sobrevolar la zona y a notificar al mando en tierra la situación, gracias a lo cual la artillería aliada pudo repeler el peligroso ataque enemigo. Esta acción le valió la Cruz Militar, que le sería concedida un par de meses después, en enero de 1917. 

Precisamente el nuevo año le hace sentir la necesidad de dejar de ser observador y pasar a pilotar aviones. Por ello, Barker aprovecha una estancia en Inglaterra para asistir a clases de vuelo. No obstante, continuaba de servicio por lo que tuvo que alternar durante medio año su instrucción como piloto con la realización de misiones como observador en biplazas, tanto BE2 como también en RE8. En este periodo reclamó dos nuevos derribos enemigos que tampoco le fueron concedidos pero, como si se estuviese repitiendo el año anterior, una valerosa y arriesgada acción sobre las líneas enemigas en labores de observación para la artillería le valió su primera barra en la Cruz Militar.Finalmente sus esfuerzos tienen premio.Concluye el adiestramiento y se le ofrece puesto de piloto pudiendo elegir entre el escuadrón 28º de Camel y el 56º de SE5a. Barker lo tiene claro, adora los Sopwith y se decanta por el primero. No iba a ser mala elección a juzgar por las 46 victorias que iba a lograr a los mandos de un Camel entre octubre de ese año y septiembre de 1918. 

En noviembre el escuadrón es trasladado al frente italiano junto a otras tres para ayudar a Italia tras la derrota de Caporetto frente a los austriacos. Allí obtuvo el mando de la escuadrilla C del 28º y empezó a sumar victorias a buen ritmo, además de protagonizar algún suceso pintoresco como el que llevó a cabo el 25 de diciembre en compañía de otro Camel pilotado por el teniente Harold Hudson. Juntos atacaron el aeródromo de Motta destruyendo un hangar, dañando a cuatro aparatos en tierra y lanzando una pancarta con el texto Feliz Navidad. Como esto suponía la ruptura de la tradicional tregua no oficial que había estado existiendo cada año en época navideña, los austriacos montaron en colera organizaron un ataque contra el aeródromo de Istriana, pero Barker y sus compañeros del 28º despegaron para interceptarles y echaron a tierra media docena de aparatos atacantes. La casualidad hizo que regresando a la base se topase con una formación de bombarderos Gotha sin escolta. Barker se lanzó contra ellos ametrallando al que iba en cabeza. Rápidamente los bombarderos dieron media vuelta de regreso a territorio austriaco. Pasó las semanas siguientes aumentando su lista de victorias a costa de albatros y globos enemigos, pues Barker también destacó destruyendo aerostatos, de los que se anotó un total de 9. Lejos de las cifras de los grandes destructores de globos pero una cifra importante no obstante. Mención especial merece la jornada del 12 de febrero de 1918 en la que el piloto canadiense abatió nada menos que cinco globos. Dejando aparcado para un futuro el duelo con el as austriaco Frank Linke-Crawford en mayo, ya que me gustaría contar con una sección específica para duelos individuales entre ases, la experiencia italiana se saldó con un bagaje más que positivo. Esto le permitió conseguir la segunda mayor condecoración posible, la Orden del Servicio Distinguido, a la que al poco tiempo le ñadió una barra. Barker era por entonces, y por derecho propio, toda una leyenda a ambos lados del frente, siendo nombrado mando del escuadrón 136º que empleaba Bristol pero negándose él a abandonar su Camel, por lo que continuó pilotando su aparato preferido en la nueva unidad, licencias de as y por ser el jefe, claro está.

Y es entonces cuando llegamos al combate épico que protagonizó en octubre de 1918. Barker había sido requerido de vuelta a Inglaterra para ponerse al frente de una escuela de instrucción habida cuenta de la gran experiencia con la que contaba y que, sin duda, serviría a los reclutas. Esto a priori puede parecer absurdo ya que donde interesaba tenerlo era en el frente pero pensemos que 1918 ya no se dedican meses y meses a adiestrar pilotos. Reponer un avión era relativamente fácil pero sustituir a los pilotos abatidos estaba convirtiéndose en un problema. Por eso los reclutas apenas pasaban tiempo aprendiendo a volar y eran enviados rápidamente al frente, con lo que contar con la experiencia de ases como Barker en escuelas de adiestramiento suponía un plus. Antes de marcharse quiso probar en el frente francés el nuevo caza, el Sopwith Snipe. Amante del Camel como era, no pudo sino alabar la calidad y mejoras con las que contaba el nuevo aparato, con lo que se dedicó a probarlo durante varios días en los que no se topó con aviones enemigos. De haber sabido lo que le estaba por venir habría seguramente preferido encontrarse a los enemigos poco a poco en aquellos días.

Nos encontramos con Barker a los mandos de su Snipe un 27 de octubre de 1918 y en la zona boscosa de Mormal, al norte de Francia, en el sector canadiense. Quizás por acortar camino a su destino en línea recta se internó en territorio alemán. Al poco se dio cuenta de que un biplaza enemigo volaba cerca suyo, concretamente se trataba de un Rumpler C. No dudó y se lanzó a por él. Puede que producto de su autoconfianza por tantas victorias, por estar concentrado en acabar con el Rumpler C o por no calcular bien su posición, acabó derribando el aparato enemigo pero se topó con una gran formación de Fokker. Las fuentes difieren mucho al respecto de cuantos enemigos eran. Se sabe que formaban parte de los Jasta 24 y 44, pero mientras en unos documentos se mencionan hasta 60 aviones, lo que parece excesivo, en otros se reduce a entre 20 y 30 aparatos, que no obstante era una proporción bestial en contra del piloto canadiense. Tratñandose de cuatro enemigos ya puede suponer un reto imposible, enfrentarse a una veintena o más de aviones de combate cuya única meta es derribarte seguro que invitaba a cualquiera a salir de allí a toda velocidad. Pero Barker no era cualquiera. Se armó de valor y plantó cara a los Fokker. La cosa pintaba mal pero es que a las primeras de cambio uno de los Fokker se puso a su cola, ametralló el Snipe de Barker y le hirió en una pierna. Ahora seguía en enorme inferioridad numérica y se encontraba herido de gravedad. El Sopwith se revolvía en el cielo como una fiera que lucha por su supervivencia, rodeado por todas partes y con las trazadoras surcando los aires desde todas partes. Apenas había tiempo para fijar enemigos y lanzar alguna ráfaga pero Barker se las apañó para echar a tierra un Fokker. Nuevas ráfagas enemigas, virajes y giros cerrados. Un piloto alemán tiene suerte y alcanza de nuevo el Snipe hiriendo a Barker en su otra pierna. Este se rehace y apretando los dientes (supongo) busca algún objetivo y encuentra un Fokker a tiro, dispara y acierta, otr enemigo menos. Quedan demasiados y se obstinan en acabar con él. Barker pierde mucha sangre y nota como, poco a poco, las fuerzas le abandonan. Pero es un as y no puede permitir acabar así, venderá cara su vida. Maniobra febrilmente y, contra todo pronóstico, consigue disparar con efectividad contra un tercer Fokker hiriendo a su piloto y dejándolo fuera de combate. Los demás Fokker se quedan a la expectativa, la cara de sus pilotos debía ser todo un poema, mecla de asombro e incredulidad. Barker aprovecha la situación y encuentra un hueco por donde escapar, una rendija entre la maraña de enemigos. Pone rumbo a territorio aliado y los Fokker prescinden de perseguirle, a ver quien era el valiente que se atrevía... Gravemente herido en ambas piernas, con el Snipe tocado y agotado física y mentalmente, Barker es capaz de alcanzar suelo francés y realizar un aterrizaje de emergencia que acabó con su avión estrellado pero salvando la vida. Fue rescatado de entre los restos de su aparato y trasladado de urgencia al hospital de campaña.

Barker con William Bishop, el mayor as canadiense de la guerra.

 Su gesta le hizo ser merecedor de la mayor condecoración posible concedida por el imperio británico, la Curz Victoria, aunque se tuvo que retrasar la ceremonia varios meses hasta su recuperación pues no podía ni levantarse de la cama por culpa de las heridas recibidas en el combate. Si ya era todo un héroe su fama ascendió a las más altas cotas de gloria nacional en Canadá y en todo el bando aliado. Fue su último combate, sí, pero menudo combate. Barker fue el piloto canadiense más condecorado de la guerra, sumando a las mencionadas medallas la Cruz de Francia y varias condecoraciones italianas por sus acciones en dicho frente. Merece el honor y la fama que obtuvo por todas sus acciones en la Gran Guerra pero sin duda debemos destacar aquella jornada del 27 de octubre, aquel combate épico.

 

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1 de mayo de 2011

Maletín para transporte de miniaturas

Una de las mayores preocupaciones que tiene cualquier jugador cuando cuenta con un título en el que hay miniaturas y necesita transportarlo a un club, casa de algún amigo..., es disponer de algún sistema de transporte ordenado y seguro para la integridad de dichas miniaturas. Opciones hay muchas y muy diversas, desde quienes recurren a cajas con algodón donde se van colocando las miniaturas hasta jugadores que recurren al papel higiénico, pasando por manitas que se construyen sus propios maletines con cajas de herramientas, láminas de foam o espuma, cutter y pegamento. El caso es que poseo la caja básica para miniaturas de Wings of War, la Deluxe Set que se llama la moza, y con lo que viene en ella hay para echar partidas muy interesantes puesto que se cuenta con cuatro miniaturas de avión con sus respectivos mazos de maniobra, los mazos de daño y la regla. Lo justo para que de dos a cuatro personas jueguen la mar de bien. El problema llega cuando el juego te engancha y empiezas a adquirir nuevas miniaturas con las que jugar batallas en las que haya varios aparatos por bando. Y si ya hay que trasladarlas a algún sitio... Houston, we've had a problem here.


 Poco a poco la colección va creciendo (clic en las imágenes para ampliarlas).

Yo disto mucho de ser ducho con las manualidades salvo si le pongo tiempo e interés como con el pintado de miniaturas o alguna maqueta que tengo por ahí, una pasión de años atrás que reconozco tengo muy abandonada, además de que me da bastante pereza ponerme con este tipo de cosas sabiendo que no me sobra el tiempo precisamente. Al final he recurrido a adquirir material específico en tienda especializada, concretamente un maletín de transporte con láminas de espuma troqueladas de la marca Feldherr.


El muchachote pasaría por nevera de playa si fuese de color blanco.


El maletín porta en su interior láminas de espuma que será donde coloque miniaturas, los mazos de cartas, bases y marcadores de altitud. El grosor de las paredes del maletín y el estar confeccionado con plástico del duro lo convierte en un sistema fiable y seguro para el transporte. Lo bueno es que si no se tienen suficientes miniaturas como para llenar el interior del maletón empleando todas las láminas de espuma posibles, la existencia de estas sin destroquelar se puede emplear como relleno que impida que las miniaturas queden sueltas o que se muevan.

 
Interior del maletín con las láminas de espuma.

Las láminas de espuma son de dos tipos, diferenciados por su grosor. Las más gruesas son las que destroquelamos para colocar en ellas el material de juego. Las menos gruesas son a modo de base para la anterior. He elegido las primeras con el suficiente grosor como para que las miniaturas y mazos de cartas queden alojados en su interior sin sobresalir, bien protegidos.



Las láminas gruesas vienen pretroqueladas formando prismas rectangulares de 14 x 14 mm. y adhesivo en su base. De este modo no hace falta contar con cutter, tijeras ni herramienta alguna de corte. Con los dedos se van retirando los que se desee para ir dando forma a los huecos deseados en la lámina.




Podemos retirarlos individualmente o por grupos, según los huecos que queramos crear. Lo esencial primero es pensar el esquema que va a tener la lámina para conocer las miniaturas que deseamos colocar, cartas, etc. Igualmente importante es averiguar la forma necesaria del hueco para que acoja cada miniatura, interesando que queden lo más atrapadas posible, sin holguras que pudiesen hacer que se saliese de su hueco o se moviese durante el transporte. Esto es poco probable, no obstante, ya que tendrá láminas de espuma por encima y por debajo pero aún así más vale hacer las cosas lo mejor posible, como en todo. La espuma hay que retirarla por completo, ya que la base se incorporará después ubicando debajo la lámina de menor grosor que comentaba anteriormente.




Láminas superpuestas aunque sin pegar aún.


El Spad XIII de Baracca probando medidas.

El resto simplemente es armarse de un poco de paciencia e ir retirando espuma para conformar la lámina como deseamos. En mi caso opté por colocar tres grupos de tres miniaturas junto a sus mazos y marcadores de altitud. Concretamente los tres Nieuport, los tres Spad y los tres Sopwith Camel. El proceso total apenas lleva cinco minutos, con lo que tampoco es que se tarde mucho en crear la bandeja para las miniaturas. El resultado lo muestro a continuación.



Le falta despegar los papeles adhesivos para, directamente o con ayuda de pegamento para ayudar a que la cosa quede bien sujeta, hacer una única bandeja de las dos láminas. Se trata a continuación de hacer lo mismo para el resto de miniaturas y material de juego de modo que se coloquen unas bandejas sobre las otras dentro del maletín resultando que la base de una bandeja hace las veces de cubierta de la que tiene debajo quedando todo muy bien protegido.

Considero que el maletín ha sido una buena compra, cumple su cometido a la perfección y el tiempo que se tarda en preparar las láminas para formar las bandejas y colocar todo en ellas no es ni mucho menos excesivo, todo lo contrario. Una buena opción para quienes quieran trasladar su colección de miniaturas, tanto si se trata de Wings of War como de cualquier otro juego puesto que existen maletines de diversos tamaños y láminas de muy diversos grosores. Maletines hay para aburrir, lo mismo rígidos que flexibles, en forma de "nevera" y en formato bolsa de transporte, anchos y estrechos, etc. Pero sobre todo, la tranquilidad que aporta a los viajes y el saber que se tiene todo bien recogido y a la mano de cara a cualquier partida compensa el haber tenido que optar por comprar uno en vez de hacérmelo. Queda pues recomendado.
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28 de abril de 2011

Cartas de avión para 'Dogfight'

De la mano del blog Haciendo el Friki disponemos de un archivo descargable en el que van comprimidas las imágenes de cartas para Dogfight en las que contaremos con una fotografía del modelo de avión incluyendo sus bonus o malus, así como la tabla con los datos del aparato según aparecen en el manual, páginas 56 y 57. Contando con la tabla del libro podría parecer absurdo descargar e imprimir las cartas pero una vez en juego y sabiendo los aviones que participan en una pelea de perros determinada de una partida, puede resultar de lo más útil colocar sobre la mesa las cartas de dichos aparatos con objeto de tener una idea más clara del combate y de las características de cada avión participante.

Tenemos dos opciones. La primera es que por una cara dispongamos de la fotografía y dato principal del avión con los datos de la tabla por la otra cara de la carta. La segunda opción permite disponer de toda la información en la misma cara de la carta, para quien no quiera andar volteando cartas u opte por un formato más convencional al estar este segundo grupo en un tamaño equivalente a las de las cartas de póker.

 

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Hoja de personaje imprimible para 'Dogfight'


Para los amigos interesados en participar en la partida que voy a organizar de Dogfight considero puede resultar muy útil disponer de la Hoja de Personaje para imprimir sin tener que tirar de fotocopias. Lo mismo pensó el autor del blog El dado inquieto, que se puso manos a la obra y ha elaborado la ficha en un PDF que podéis descargar haciendo clic en la imagen.



Este tipo de material también lo iré incorporando al foro en la sección de recursos del juego. 


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