17 de enero de 2011

Francesco Baracca, el caballero del cavallino rampante

Podría poner la mano en el fuego y quemarme poco o nada si afirmo que de la inmensa multitud de seguidores de la escudería Ferrari de Formula 1 o admiradores de los coches deportivos de esta casa automovilística italiana, muy pocos son los que conocen un hecho bastante curioso, acaso los más fanáticos por saberlo todo sobre los coches de Maranello. El famoso caballo de Ferrari, el cavallino rampante, no es sino el motivo identificativo que empleó durante la Gran Guerra el as de ases italiano Francesco Baracca. En 1923 Enzo Ferrari conoció en Rávena a la madre del piloto italiano, la condesa Paolina Baracca, con la que entablo amistad y que le aconsejó emplear como emblema de su casa de automóviles el escudo aéreo de su fallecido hijo, declarando que le aportaría suerte en sus competiciones futuras… y no le faltaba razón a la señora a juzgar por los triunfos de Ferrari. En un primer momento no se pudo emplear por acuerdos de marca existentes con Alfa Romeo, pero a partir de 1946 y hasta la fecha Ferrari y el cavallino rampante han ido de la mano con gran éxito. Enzo ferrari respetó el caballo negro de Baracca aunque modifico el fondo para otorgarle el color amarillo en honor de su Módena natal.


Existe cierta controversia a la hora de establecer el origen de ese caballo encabritado que decidió colocar Francesco Baracca a ambos lados del fuselaje de su avión. En principio se creía que la idea surgió en la mente del piloto italiano a raíz de que le cautivase el caballo que llevaba en su aparato un piloto alemán al que derribó y que era originario de Stuttgart, cuyo emblema es precisamente el caballo rampante. Otros dan mayor crédito a las propias palabras que Baracca dejó escritas en vida y con las que justificaba dicha elección amén de un tributo personal a la Real Caballería del Piamonte, unidad a la que perteneció. Ciertamente las fechas podrían dar la razón a esta última opción ya que Baracca empezó a usar el caballo en su Nieuport 17 en la primareva de 1917 mientras que las primeras unidades aéreas alemanas no llegarían al frente italiano hasta octubre de ese mismo año. Sea como fuere, lo cierto es que Baracca demostró siempre ser un caballero tanto dentro como fuera de su avión de combate.

Francesco Baracca tuvo una infancia plácida y plena. Nació un 8 de mayo de 1888 en el seno de una rica familia terrateniente, la de los condes de Baracca, en la zona de Rávena. Como primogénito de conde y además siendo hijo único, al joven Francesco no le faltó de nada y se le brindó una formación acorde a su estatus social en centros privados de enseñanza. Pero en vez de elegir una vida lujosa y tranquila optó por matricularse en la Academia Militar para ingresar posteriormente en la mencionada unidad de caballería. Los caballos eran su pasión y no se le daban nada mal ya que llegó a ganar varios certámenes ecuestres… hasta que se cruzó con el primer avión que vieron sus ojos. El contacto con esas increíbles máquinas voladoras le hizo ansiar de inmediato ser aprender a volar, por lo que viajó a Francia para seguir unos cursos en Reims, en donde obtuvo la certificación de piloto en julio de 1912.


Dado que el gobierno italiano tenía claro que más pronto que tarde iba a traicionar sus acuerdos previos con Alemania y Austria-Hungría, estableció acuerdos de formación y asistencia  militar con Francia debido a lo cual Baracca permaneció en dicho país a intervalos regulares perfeccionando su pilotaje en cursos de adiestramiento. Finalmente, el 24 de mayo de 1915 Italia entraba en guerra al lado de los aliados, lo que hizo que el joven piloto regresase a Italia entrando a formar parte a la Escuadrilla 8 italiana formada por aparatos Nieuport 10. Los recuerdos italianos del primer año de guerra en lo tocante al medio aéreo no son precisamente buenos. La iniciativa y el control del espacio aéreo estaba en manos austrohúngaras. Los italianos rara vez entraban en combate con aparatos enemigos y transcurrían los meses sin que se lograse derribar a un solo enemigo. Esto, sobra decirlo, era de lo más frustrante para pilotos que, como Baracca, no temían esa superioridad austrohúngara y trataban de demostrar su valía.

El momento clave llegó casi transcurrido un año de la entrada de Italia en el conflicto. En la tarde del 7 de abril de 1916 Baracca patrulla a los mandos de un Nieuport 11 en la zona al sureste de Udine cuando se topa con el mejor caza biplaza de las fuerzas aéreas austrohúngaras, el Hansa-Branbenburg C.I. Las ráfagas de la ametralladora Lewis del italiano fueron a ir directamente al depósito del aparato enemigo que, aunque no explotó, se vio obligado a tomar tierra en las inmediaciones de la pequeña localidad de Medeuzza. El hecho pudo ser confirmado y se convirtió así en un doble éxito, de un lado la primera victoria de Baracca, que llegaría a alcanzar las 34, pero al mismo tiempo también la primera victoria aérea italiana de la guerra. La euforia se desató en las filas italianas, eran ya demasiados meses sin una sola alegría en los cielos del frente y esa victoria pronto se convirtió en un revulsivo para los compañeros de Baracca que, de hecho, iban a dar un vuelco a la situación gracias a esa dosis de nueva confianza. A eso ayudaron prontas victorias italianas, de hecho la segunda tuvo lugar apenas 15 minutos después de la obtenida por Baracca de la mano de Luigi Olivari.


Durante el siguiente año Francesco Baracca se cobró otras siete victorias convirtiéndose en un héroe nacional y siéndole asignado el 1 de mayo de 1917 el mando de la Escuadrilla 91, unidad en la que el Ejército italiano aglutinó a los principales ases del momento y de la que formaría parte hasta su muerte. La idea pronto demostró ser buena y Baracca un disciplinado y dedicado comandante en jefe. Ese mismo mes se anotó 4 victorias para dar ejemplo, todas contra biplazas Hansa-Brandenburg C.I, aparato que supuso más del 60% de los modelos que derribó (21 de 34). Hay que resaltar aquí que aunque a Baracca se le suele representar e imaginar en su famoso Nieuport 17 con el caballo rampante de color negro que empezó a usar por aquel entonces, realmente estuvo poco tiempo pilotándolo ya que para finales de mayo ya se había pasado al nuevo Spad VII, pero bueno pasa como con el Barón Rojo al que casi siempre se le representa con el Fokker Dr.I.

Baracca no solo destacó por sus numerosas victorias y por haber sido el primer piloto en derribar a un avión enemigo en la guerra, sino que también se convirtió en el primero que conseguía una victoria aérea contra un piloto alemán, lo que sucedió por partida doble al echar a tierra un par de Aviatik  DFW C.V en la tarde del 22 de octubre, consiguiendo así sus victorias vigésima y vigésimo primera. Baracca era admirado en todo el país pero no únicamente por ser el mayor as de los cielos italianos sino porque conjugaba una gran agresividad en el aire y hasta temeridad con amplias muestras de caballerosidad tanto volando como en tierra. No se cebaba jamás con los enemigos heridos o aparatos que caían en pérdida. De hecho escenas como las que todos los aficionados a la época hemos visto en películas, como en la propia El Barón Rojo de 2008 que ya comenté en una entrada anterior, en las que unos pilotos rinden homenaje a un enemigo caído con una corona de flores en su funeral sucedieron realmente en la contienda, varias veces de la mano de Francesco Baracca que incluso visitaba en el hospital a los enemigos heridos capturados.


El brillante piloto continuó anotándose victorias en los meses siguientes, con una leve sequía a comienzos de 1918. En el verano de ese último año de la guerra los austrohúngaros lanzaron una ofensiva desesperada y fue en ese contexto, el 19 de junio, cuando Francesco Baracca perdía la vida cuando, de regreso tras una misión de bombardeo sobre Montello, su Spad XIII fue alcanzado por fuego terrestre, solo cuatro días después de sus dos últimas victorias logradas. Su cuerpo no pudo ser localizado y recuperado de entre el amasijo carbonizado de su aparato hasta el día 24. Toda la nación lloró su pérdida pues se había convertido en el máximo exponente de la superación italiana en el conflicto, ejemplo de honor y valentía, era el Richthofen italiano y sus compatriotas lamentaron realmente su pérdida, como demostró la enorme comitiva que siguió a su féretro en las exequias que se le brindaron. Sin duda uno de los más famosos pilotos de toda la Gran Guerra, ejemplo de nobleza en sus actos, gran as y verdadero caballero del aire. 

10 aportaciones:

Iván dijo...

Excelente entrada y por un buen numero de cosas, a nivel personal, aun siendo muy aficionado a la F1 desde hace años y ferrarista no conocia el origen concreto del Cavallino (solo sabia que era algo de la guerra).

Luego por ser el SPAD XIII mi avión favorito por su estética y robustez a pesar de no ser tan maniobrable como otros.

Si ademas añadimos la excelente información que das en el articulo y el hecho de ser un piloto que encarna todo el romanticismo de la "guerra de caballeros" de la WWI, tenemos una entrada altamente saboreada :)

¿El esquema de su Nieuport tiene todo el fuselaje blanco? en la foto no se aprecia diferencia con el blanco de las alas que forman la bandera italiana, lo digo porque ya que me meteré a pintar con esquema personalizado un Dr.1 para una "amiga" italiana que me apaliza, me gustaría personalizarme el Nieuport al de Baracca, lo difícil sera encontrar una calca del Cavallino.

Fran dijo...

Me has alegrado la noche, compañero. Muchas gracias, me alegro enormemente de que te haya gustado la entrada.

Voy a consultar a ver si logro descubrir alguna tienda donde lo tengan, que ya te adelanto que de existir será fuera de España. No obstante siempre puedes recurrir a coger el símbolo tal cual y reducirlo al tamaño requerido tirando de papel adhesivo para impresora de forma que imprimes y pegas en el Nieuport. No es lo mismo pero nadie va a notar la diferencia. Ojo, no me refiero al papel blanco adhesivo de etiquetado, sino a los que venden transparente, esto es, que cuando extraes la protección te queda el plástico transparente con lo que hayas impreso, en este caso el caballo.

Un cordial saludo.

Fran dijo...

No lo localizo en las tiendas que conozco de minis para WoW, no obstante seguiré buscando. Lo que he hecho para ganar tiempo es consultarlo en el foro de Wings of War Aerodrome, a ver que me contestan. Cuando sepa algo te lo pongo aquí.

Un cordial saludo.

Iván dijo...

Ok, muchas gracias, pero lo del papel adhesivo suena muy interesante, luego con la pintura se camufla los bordes casi hasta el caballo y va perfecto, como se hace en maquetas o en modelos como los de warhammer 40K para que no destaquen tanto.

Por cierto, ¿no se ha ido una entrada? la que tenia el biplaza que parecia un cochecito y donde charlamos del Nieuport?

Fran dijo...

A mandar.

Tengo configurado el blog para que muestre en portada solo las últimas tres publicadas. Pero en la parte inferior puedes ir pasando páginas para ver entradas más antiguas. La que mencionas se encuentra en la página 2.

Un cordial saludo.

Iván dijo...

Si, habia buscado en las paginas anteriores y no salia, ahora que habia apagado y reniciado si, cosas de la informatica...

Muchas gracias :)

cromjose dijo...

Baracca es mi preferido, sus modales caballarescos, y su talento son para mi el epitome de los pilotos de la IGM, si no ha trasdencido mas en los medios internacionales años despues a sido sin duda por estar eclipsado por la mitica figura de Richthofen, de todas maneras es de sobra conocido y admirado por los entendidos y aficionados del periodo.
A mi entender se le hace una especie de cameo en varias peliculas y comics como por ejemplo en la pelicula anime "porco rosso" de studios Ghibli (por cierto recien salida en DVD despues de tantos años desde su estreno);
http://www.youtube.com/watch?v=A3M3rY5Y4LU&feature=fvst

La pluma del cuervo dijo...

Colega... gracias. Menuda entrada más chula.

Muy recomendable Porco Rosso (para los amantes de la aviación) y muy recomendable todo lo creado por el director Hayao Miyazaki (para los amantes del buen cine... sea de animación o de 'imagen real')

Un saludo, máquina.

Iván dijo...

Porco Rosso que grande, ¡¡y reeditada!! casi compra obligatoria.

Pues ahora que lo dices la ilustracion y la cara de Porco se dan un aire, pero Porco esta mas bien ambientada en el periodo de entreguerras, aunque bueno si ponen a un cerdo de piloto ¿porque no van a tomarse la licencia que quieran?

Fran dijo...

Gracias AyA.

Que recuerdos ese "Porco Rosso". No dejaban de ser hidroaviones y como bien dice el compañero Iván, de los años 20 con esa ácida crítica al ascenso del fascismo en Italia. Una película la mar de entretenida.

Un cordial saludo.

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