16 de enero de 2011

Kurt Wintgens, a la tercera fue la vencida.

Suele ser habitual que en libros que mencionan el hecho, salvo la lógica excepción de monografías de expertos, se cometa una injusticia histórica no poco importante. Por desgracia no es un hecho aislado ya que hay otros casos de injusticias similares a lo largo de la Historia, como por ejemplo concederse el invento de la radio a Marconi cuando se sabe que fue Tesla su verdadero creador. Pero vamos a lo que nos interesa ahora, la primera victoria aérea con sincronizador para la hélice delantera.


Cuando estuvo claro que la guerra se trasladaba también al aire, ambos bandos comenzaron a armar sus aviones con ametralladoras. Y ahí surgía el problema, la mejor posición para apuntar y disparar era justo delante del piloto pero eso colocaba la hélice en la trayectoria de las balas. Por eso se idearon posiciones alternativas para evitar disparar contra la propia hélice del avión… hasta que entró en escena el sincronizador.

Le dedicaré una entrada a este asunto, baste decir ahora que el sincronizador permitía, valga la redundancia, sincronizar los disparos de las ametralladoras con el intervalo de tiempo en el que las palas de la hélice no pasaban justo delante de ellas. A simple vista pareciese que disparaban constantemente sin interrupción en el fuego, pero en realidad se realizaban intervalos de disparos para impedir llevarse por delante la hélice.


El caso es que a la hora de establecer cuando sucedió la primera victoria aérea realizada mediante ametralladora con sincronizador suele aparecer el nombre del famoso Max Immelmann que dio su nombre coloquial de Blue Max a la mayor condecoración militar alemana, la Pour Le Mérite. Pero realmente se sabe que no fue Immelmann quien se debe apuntar ese tanto. Por desgracia tampoco está claro que Immelmann fuese el primero en realizar la maniobra que lleva su nombre o como poco no con el Fokker, pero de eso también se hablará en otra ocasión. Se tiene la certeza de que el primer piloto en derribar un aparato enemigo empleando sincronizador en ametralladora fue el teniente Kurt Wintgens, pero lo curioso de esto es que tuvo que hacerlo tres veces hasta que se le reconoció la victoria aérea.

Wintgens nació en la localidad bávara de Bad Neustadt un 1 de agosto de 1894 en el seno de una familia de tradición militar. Destinado al Servicio de Telégrafos en el frente oriental, pronto destacó en su labor siendo condecorado con la Cruz de Hierro de Segunda Clase. Su interés por volar fue precoz y ya en 1914 solicitó su traslado al Luftstreitkräfte (Servicio Aéreo alemán) iniciando su labor como observador en biplazas. No obstante pronto estaba ya formándose como piloto. Tenía claro que lo que deseaba era ser piloto de combate y solicitó formalmente poder hacerlo en los nuevos Fokker, marca que habría de convertirse en la punta de lanza de la fuerza aérea alemana en ese momento de la guerra.

Fokker Eindecker

Los primeros modelos Eindecker eran Fokker M.5K/MG. Como todos los modelos de la primera parte de la guerra, eran denominados como de observación ya que el concepto caza no existía aún. Wintgens estuvo encuadrado en la FA6 (de Flieger-Abteilung, Sección de Vuelo). Nos encontramos en el verano de 1915, es 1 de julio a las seis de la tarde y Kurt Wintgens vuela en su Fokker a unos 2.500 metros de altitud al este de Lunéville a la búsqueda de enemigos. No tarda en encontrarse con un biplaza francés, se trata de un Morane Saulnier Parasol (el término parasol se aplicaba a los aparatos cuyo ala no formaba parte del fuselaje, como en el Fokker, sino que estaba ubicada por encima, caso del Morane). Wintgens maniobra hacia el flanco del aparato enemigo y abre fuego con su MG14 sincronizada a la hélice. El alférez Boutiny, observador en el biplaza, responde disparando al Fokker con su carabina acertándole pero no de gravedad y rápidamente agotando su escasa munición. Es un choque desigual que pronto se iba a traducir en la mayor potencia de fuego del alemán hiriendo en la pierna al piloto francés, capitán du Peuty. Ante esta situación los franceses optan por huir y aprovechan la cercanía de territorio propio para descender hasta aterrizar de emergencia salvando así la vida. Precisamente por no haber caído en el lado alemán fue imposible contrastar esta primera victoria con sincronizador de Wintgens, sí en cambio narrada por los dos franceses a sus superiores. Esa es la que debería haber pasado a la Historia y de hecho fue la primera victoria aérea con ametralladora sincronizada.

No tuvo que esperar mucho el piloto alemán para tratar de reivindicarse. El 4 de julio volvió a toparse con un biplana Morane Parasol al que atacó y que derribó de forma aún más clara que del modo en que transcurrió el combate aéreo tres días atrás. No obstante, para frustración de Wintgens, el aparato enemigo caía a territorio aliado. Por dos veces en cuatro días había Wintgens logrado convertirse en el primer piloto que derribaba un avión enemigo con una ametralladora sincronizada a la hélice de su aparato y por dos veces no se le reconocía. Hay que especificar aquí también que, por lo general, el sistema de concesión de victorias aéreas era mucho más rígido y exigente en el lado alemán que en el aliado, pero de eso también hablaré en alguna otra ocasión.

Morane Saulnier biplaza

Llegamos a la fecha definitiva. Wintgens fue trasladado a otra unidad, la FA48 (posteriormente, a comienzos de 1916 regresaría a la FA6) establecida en Mulhouse (hoy francesa pero por entonces alemana) y pronto los nuevos aires le iban a sentar muy bien. El 15 de julio se repetía la escena por tercera vez. Wintgens a los mandos de su E.I 5/15 se topaba con un Morane Saulnier Parasol. Wintgens debió de temerse lo peor de nuevo ya que se encontraban en zona fronteriza y a escasos kilómetros de suelo francés. El alemán no iba a permitir que le volviese a suceder lo mismo y cerró la huida al aparato enemigo procediendo a atacarlo activamente hasta conseguir su objetivo, verlo caer sin control hasta estrellarse junto a Schlucht. Quedaba en territorio alemán y pudo ser finalmente confirmada como la primera victoria con ametralladora sincronizada, hazaña por la que el teniente alemán recibió la Cruz de Hierro de Primera Clase.

Kurt Wintgens

Ignorado esto en muchos libros y revistas de temática histórica y militar, se suelen referir al primer derribo como el que llevó a cabo Max Immelmann en agosto pero, como se ha visto, por entonces no hubo debate posible ya que le fue confirmada su victoria a Wintgens y reconocida con la pertinente condecoración.

Hasta el día antes de su muerte, el 25 de septiembre del año siguiente, estuvo Kurt Wintgens incrementando sus victorias hasta alcanzar la cifra nada despreciable de 19. Su valía se vio recompensada en julio de 1916 siéndole concedida la ansiada Blue Max, convirtiéndose en el cuarto piloto alemán en recibirla durante la guerra, y posteriormente en agosto siendo trasladado al Jasta 1 en donde consiguió sus seis últimas victorias. Para entonces había pasado a pilotar los nuevos Fokker E.III y E.IV. Ese 25 de septiembre a las diez de la mañana se encontraba en labores de patrulla junto a otro Fokker cuando acudieron en ayuda de un biplaza alemán atacado por varios aparatos enemigos cerca de la localidad de Villers Carbonnel. Uno de esos aviones, un Spad VII pilotado por el as francés Alfred Heurteaux perteneciente al Spa3, fue el causante del derribo de Wintgens que causó su muerte y la octava victoria del galo, que alcanzaría con el tiempo las 21 victorias aéreas.

Wintgens luciendo la Blue Max.

Kurt Wintgens tiene en su haber esa histórica primera victoria con ametralladora sincronizada y el haber sido quien iniciase de ese modo el periodo de la guerra en el aire conocido como el Azote Fokker que tanto temor causó en las filas aliadas. Reivindicada queda su figura.

A modo de curiosidad comentar también el hecho de que, como se aprecia en las imágenes que he puesto en la entrada, Wintgens usaba gafas y pilotaba con ellas. Para que no se le moviesen ni cayesen en pleno vuelo, le reforzaron las piezas y les añadieron sujeciones para que el piloto alemán no se viese perjudicado en pleno combate aéreo.  Sin duda esto viene a demostrar la valía de uno de los ases alemanes más tempranos de la guerra.

2 aportaciones:

Iván dijo...

Muy interesante entrada, era uno de los que pensaba que Immelmann fue el primero en derribar un enemigo con la ametralladora sincronizada.

Fran dijo...

Me alegro de que te haya gustado.

Un cordial saludo.

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