5 de enero de 2011

Situación preguerra


Para cuando en la primera semana de agosto de 1914 quedan en situación de guerra las potencias europeas merced al sistema de alianzas establecido, la aviación apenas tiene una década de existencia. El vuelo de los hermanos Wright, establecido hasta la fecha como inicio de la aviación, había tenido lugar el 17 de diciembre de 1903. En apenas diez años se iban a ver notables progresos en la conquista del aire por el ser humano y, como sucede en todo avance tecnológico, casi inmediatamente las naciones vieron el interés bélico que tenía el poder volar con mayor libertad que lo que hasta la fecha permitían los globos. De ligeros y endebles plataformas planeadoras que necesitaban de una catapulta para elevarse y cuya máxima distancia recorrida siempre era limitada por la prudencia y la seguridad.

Primer vuelo del aparato de los Wright

Menos de cuatro años restaban para el primer conflicto mundial (aunque sobre eso podríamos discutir ya que la guerras como la de los Treinta Años o alguna posterior con participación de numerosas potencias europeas con posesiones coloniales se podría ya hablar de guerra mundial, pero bueno... a lo que vamos) y la aviación apenas había gateado cuatro pasos. Se llevaban a cabo pruebas en muchos lugares y se perfeccionaban los aparatos, estableciéndose los primeros vuelos de carácter comercial entre ciudades próximas entre sí, pues la autonomía de vuelo aún era escasa. De 100 kilómetros se pasó a 200, a 250 kilómetros y poco a poco se ganaba confianza y el atrevimiento de los pioneros del aire aumentaba. 

Hay que destacar que en sus inicios el volar se estaba contemplando desde la óptica de lo científico-técnico primero para pasar a continuación a darle un halo de aventura, intrepidez y hasta deportividad, no olvidemos que en estos años ya se iniciaron las primeras carreras aéreas. Los vuelos en esos primeros años eran para ver quien lograba alcanzar distancias mayores y en menor tiempo, con constantes récords de velocidad en un medio que evolucionaba casi cada mes que transcurría. Esto es así desde 1908 pues anteriormente los aviones eran no tripulados mientras que a partir de ese momento valerosos pilotos se atreven a ascender en el aire sobre esas máquinas voladoras a costa de sus vidas, pues ese mismo año se produjo también la primera muerte de la aviación moderna. Tanto Gran Bretaña y Francia en Europa como Estados Unidos en América corrieron a subvencionar los proyectos aeronáuticos. Tenían claro el valor militar de esos nuevos ingenios, aunque como se vería posteriormente al principio les costó darse cuenta de que un avión no solo podía servir para observar en apoyo de la artillería y tomar fotografías, sino para combatir. Algo que hoy nos puede parecer evidente pero que no se produjo a las primeras de cambio, de hecho hasta bien iniciada la guerra no se empezó a combatir desde aviones. Y eso que hubo antecedentes como mencionaré más adelante.

Glenn Curtiss en el biplano de su creación, Reims Racer, con el que ganó la carrera de 1909 en Reims.

En el viejo continente Francia fue la que llevó la voz cantante solicitando en 1909 la construcción de aparatos para su Ejército (fue común al principio que no existiese una Fuerza Aérea sino que los aviones dependían del Ejército) y para final de 1910, año en el que se crea la fuerza aérea militar francesa, la Aéronautique Militaire, ya contaba con 30 aviones para los que se adiestró medio centenar de pilotos. Estamos hablando al principio de una variedad del Flyer Modelo A de los Wright, un blipano planeador para un par de pilotos con algunas adaptaciones en el diseño incluido un nuevo control de vuelo. 

Alemanes y británicos fueron a cola de los franceses en los primeros años e incluso usando material e innovaciones empleados por los franceses.Los alemanes tenían "excusa" ya que habían dedicado sus esfuerzos a los artilugios del conde Ferdinand von Zeppelin, tardando tres años en centrarse en los aviones. Gran Bretaña para 1911 contaba con cinco aparatos y una docena de pilotos, aunque se apuntó a la escalada aérea el mismo año que los alemanes creando el Royal Flying Corps. Otros cinco aparatos de producción propia tenían los austrohúngaros en 1911, el Taube de producción nacional, que al igual que los rusos  comenzaron el conflicto dependiendo en lo aéreo de sus aliados.

Blériot XI. Los usaron los italianos en Libia. 

Antes comentaba que en los primeros años del conflicto los aviones no se usaron para luchar sino como plataformas elevadas de observación y que, no obstante, existieron casos previos de uso militar directo de los aviones. Recojo ese comentario ahora para mencionar los dos conflictos previos a la Gran Guerra en los que se produjo un uso bélico claro de aviones. El primero sucedió en el tramo final de la invasión italiana de Libia, concretamente el 1 de noviembre de 1911, con el lanzamiento de cuatro bombas por parte del teniente Giulio Gavotti. Las bombas, del tamaño de pelotas de beisbol, no iban colocadas bajo las alas ni con un sistema de lanzamiento, las tiró el oficial italiano con una mano a ver si había suerte y acertaba a algún enemigo. No hubo muertos, salvo parece ser un mulo, y sí algunos heridos ya que el ataque se realizó sobre un oasis ocupado por fuerzas enemigas. 

Los tenientes Milkov y Tarakchiev.

El segundo ocurre poco después, durante la Primera Guerra de los Balcanes que enfrentó a las jóvenes naciones balcánicas contra el Imperio Otomano. Para ese momento la aviación ya está avanzando mucho y aparecen los primeros monoplanos y biplanos que posteriormente se verían en la Gran Guerra. Además, en ese conflicto participaron como voluntarios pilotos europeos, principalmente italianos, rusos, alemanes y franceses. En octubre de 1912 Bulgaria, nación protagonista del segundo uso militar directo del avión en guerra, dispone de bastantes aviones. Cuenta con una decena de Blériot, cuatro Farman, tres Albatros, un par de Nieuports y algunos otros sueltos como un Sikorsky, un Bristol... Para entonces y en apenas un año las principales potencias europeas también se habían puesto las pilas y sumaban ya cifras altas de aparatos. Pero volvamos a los Balcanes. El 15 de octubre de 1912 el Albatros F.II, biplaza pilotado por Radul Milkov y con Prodan Tarakchiev como observador, cuenta con unas cestas a ambos lados del fuselaje en donde van colocadas unas bombas que ya sí tienen apariencia de bomba, con forma de bala y hasta aletas estabilizadoras en la base. Con ellas pretenden atacar la estación ferroviaria de Karaagach. Tarakchiev dejó caer dos de esas bombas sobre el objetivo sin que se conozca el grado de éxito que tuvo el ataque, si bien es evidente que debió ser muy limitado. 
  

2 aportaciones:

La pluma del cuervo dijo...

Tío... tú eres una máquina... madre mía, qué magnífico artículo... una manera excelente de 'contarnos' la Historia unida a una soberbia fuente de datos.

Saludos desde el frente... sigo la estela :-)

Fran dijo...

Cualquiera que te lea se va a pensar que me debes dinero, jejeje. Te agradezco mucho tus palabras, sobre todo porque es una entrada muy breve y tampoco cuento nada del otro mundo, pero ya se sabe que los amigos son poco imparciales.

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